El palacio es uno de los pocos restos de las mansiones de esta clase que perfilaban la antigua calle ancha de San Bernardo. Construido en el siglo XVII, su propiedad se ha atribuido tradicionalmente al marqués de Guadalcázar, , pero hoy se sabe que perteneció al Noviciado de la Compañía de Jesús. Desde 1765 la finca pasa por distintas manos, como la familia Valda o Manuel de Castro y Brañas, hasta que en 1862 recae en Ignacio Bauer.
Su portada es de estilo barroco. El edificio constituye un típico ejemplo de palacio decimonónico, con fachadas bien compuestas a las calles del Pez y de San Bernardo, en las que destacan zócalos, esquinas y recercados de cantería y en los balcones antepechos de forja. En el interior destacan la planta noble, la carpintería y la decoración de los techos de los salones de la crujía del jardín, pero en especial el salón de música —alma de la casona—, de «típico estilo restauración madrileño», obra de Mélida, con ribetes de neorrococó y decoraciones pompeyanas.
Desde 1869, con la aprobación de la Constitución Española, que en su artículo 21 permitía la libertad de culto religioso en España, la familia Bauer celebraba el sabbat y otros ritos judaicos, a modo de sinagoga privada, en dicho palacio.




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