El nombre a la calle le viene de la planta arbustiva así llamada, la Ruta Graveolens, que vale tanto como ornamental de jardín como hierba medicinal o como condimento. Hasta ella llegaban las tapias del huerto del cercano convento de la Latina y precisamente, en la parte de la calle se situaba un considerable plantel de Ruda, tal y como nos cuentan Cambronero, Répide….
Su posición geográfica, entre el nacimiento del Rastro, y la calle de Toledo, frente al mercado de la Cebada marcaron de forma indeleble su actividad, su configuración haciéndola subsidiaria de las actividades que se desarrollaban en sus extremos, y de ellas cobró características su comercio principal: venta de comestibles con deje de Rastro, es decir, baratos y las más veces de baja calidad. Galdós en Misericordia cuando nos habla de las peripecias de Benina para poder subsistir nos dice: “… no le era difícil adquirir comestibles a precio ínfimo, y gratuitamente huesos para el caldo, trozos de lombardas o repollos averiados, y otras menudencias. En los comercios para pobres, que ocupan casi toda la calle de la Ruda, también tenía buenas amistades y relaciones y con poquísimo dinero, o sin ninguno a veces, tomando al fiado, adquiría huevos chicos, rotos y viejos, puñados de garbanzos o lentejas, azúcar morena de restos de almacén, y diversas porquerías que presentaba a la señora como artículo de mediana clase.[1]
No sólo fueron esas actividades las que se desarrollaron en la calle, y antes de meternos en lo que era el meollo de su esencia, señalaremos que aquí tuvo su sede un establecimiento meritorio: el Hospital Asilo Oftalmológico del Doctor Santiago Albitos, cuyo nombre era Asilo de Santa Lucía. Inaugurada en 1884 era una clínica que funcionaba gratuitamente para los pobres y también con clientes hospitalizados de pago. Tuvo fama porque se llegaban hasta aquí enfermos de toda España para ser operados de los ojos. Ocupaba los cuatro pisos de una casa y es de imaginar que debía ser chocante el encontrar un hospital en una calle como esta, que dejaba bastante que desear en los aspectos sanitarios.
Políticamente fue una calle comprometida con los movimientos de izquierda y republicanos, así en el número 21 hubo un Centro Republicano y un Centro de Instrucción de Obreros muy dinámico, que incluso llegó a dar mítines feministas[2], dentro de otras muchas actividades divulgativas y formativas.
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