viernes, 30 de enero de 2026

Palacios y casas de Madrid. Palacio Atocha 34

   

 El edificio fue construido probablemente en el solar que ocupaba antiguamente el Convento de la Magdalena, fundado en 1560 y derruido en 1836. 

   Comienza la construcción en 1852 por Nemesio Sancha y Herrera, por lo que su arquitectura es reflejo del éxito vital y profesional de este personaje, prototipo del burgués triunfador del siglo XIX. En este sentido, destacan sus amplios y ricos salones para recibir, decorados al estilo isabelino, así como algunos guiños a los avances tecnológicos de la época, como el uso del hierro fundido industrial o la carpintería metálica que sustituye a las labores de forja. En la decoración se rinde homenaje a sus méritos en el mundo mercantil y del Derecho, como se observa en las representaciones del dios Hermes y los laureles, repetidos en la  entrada y en la escalera principal. Su condición de jurista se refleja en los símbolos, integrados en la decoración, de los haces o fasces atados al estilo de los lictores romanos. 

   El edificio consta de 3955 m² distribuidos en planta baja, entreplanta, tres pisos superiores y una cuarta planta bajo cubierta. 

   La fachada, de estilo clásico, sobrio y elegante, cuenta con doce balcones de rejería rematados por molduras y una cornisa superior con ménsulas de ornamentos florales y vegetales. 

   En su interior, destaca su antiguo paso de carruajes situado en la entrada. La fastuosa escalera principal, uno de los elementos originales y protegidos de la edificación

  Se conserva gran parte de la decoración original de algunos espacios, como el gran salón y la “salita real” de la primera planta, de gran riqueza ornamental.  Su cometido era deslumbrar con su riqueza a los invitados, pues en ellas se producían las recepciones sociales más importantes que organizaban los propietarios del palacio. 

   El único espacio perfectamente conservado, a falta del mobiliario y los cortinajes, es la sala de fumar, cuyas paredes están decoradas con papeles pintados, probablemente procedentes de la Real Fábrica madrileña de papel pintado. Las molduras doradas son una recreación del estilo Luís XVI, que se volvió a poner de moda en este momento, en el que se vuelve a un gusto sinuoso y cargado de policromías. El protagonista de la sala es un frontal de chimenea realizado en mármol blanco de Carrara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario