Inaugurado en los años 50 del siglo pasado, por unos mayoristas de pescado de Vigo, entre la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, exactamente en el número 13 de la calle de Postas.
El bar es como los de antes, con barra de aluminio, muchos espejos, dos puertas, carta de tapas en la pared y un producto estrella, el bocadillo de calamares.
Que el calamar se viene degustando en Madrid desde el siglo XVI no hay duda, hay documentación que lo acredita. Los motivos seguro que son por aguantar bien el transporte y ser asequible para las clases más humildes.
La elaboración del famoso bocata de calamares es sencilla:
“Las anillas de calamar rebozadas y fritas en aceite de oliva bien caliente” se meten en un pan de Viena y a comer calentito. Eso si, se debe regar con una buena caña bien tirada o una copa de vino.


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