Iglesia altomedieval, concretamente vinculada al prerrománico asturiano. Se encuentra situada en el concejo de Las Regueras , en la ribera del río Nora, a doce kilómetros de la ciudad de Oviedo, en dirección a Trubia. Fue construida bajo el reinado de Alfonso II el Casto durante el siglo IX.
Atribuida a Tioda, el cual trabajó en el Reino de Asturias durante el reinado de Alfonso II el Casto, monarca con el que tuvo lugar la primera etapa del arte prerrománico asturiano. Durante este primer periodo, se construyeron también iglesias como San Tirso, Santa María de Bendones y San Julián de los Prados ( Santullano). Las soluciones empleadas en la construcción de San Pedro de Nora responden de forma evidente, a la tipología de la iglesia de Santullano, lo que se atribuye a esta época.
No fue nombrado hasta el 20 de enero de 905 por Alfonso III el Magno y su esposa doña Jimena en la Donación a la catedral de San Salvador de Oviedo. Posteriormente, aparece de nuevo documentada en siglo XII en el Liber Testamentorum, realizado por el Obispo de la Catedral de San Salvador de Oviedo, Don Pelayo.
La iglesia sufrió un incendio durante la Guerra Civil en 1936, en la que fue destruida parcialmente. Entre 1952 y 1964 fue llevada a cabo su reconstrucción y, posterior restauración, por parte del arquitecto Luis Menéndez Pidal. La intervención contó con varias fases, incluida la construcción de un campanario.
Es un edificio de planta basilical, compuesta de tres naves. Mantiene la tipología característica de las iglesias prerrománicas asturianas del primer período: nave central separada de las naves laterales por arquerías con arcos de medio punto, aparejados en ladrillo y apoyados en capiteles imposta con decoración moldurada. Estos arcos de medio punto descansan sobre tres pilares exentos de sección cuadrada, hechos de sillarejo. La nave central está rematada con techumbre de madera a dos aguas. Está construida a base de mampostería con sillares en las esquinas. Su función principal era la de dotar de solidez y robustez al edificio.
La planta muy parecida a la de San Julián de los Prados aunque carece del crucero, estructura que identifica a este último. La cabecera es de forma rectangular y dividida en tres partes: Tres capillas abovedadas, intercomunicadas y con una típica cámara supra absidial sobre la capilla mayor, conocidas como cámara del tesoro, con la ventana geminada características del arte asturiano. En sus orígenes estuvo decorado con pinturas sobre estuco.
En el interior de la iglesia, se conservan algunos restos de las pinturas originales sobre estuco con el que se cubren las paredes o los muros. No obstante, se trata de unos vestigios tan pequeños, que es imposible interpretar la temática de dichas pinturas. Es destacable el efecto visual que genera el ligero estrechamiento que se produce en la iglesia desde los pies a la cabecera para dar de esta forma sensación de profundidad.

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