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lunes, 28 de septiembre de 2026

Prerrománico. Santa María de Tera

   

  Santa María esta situada en la localidad zamorana de Santa Marta de Tera, una pedanía del municipio de Camarzana de Tera, fue construida hacia finales del siglo xi como parte de un monasterio del que ya no quedan vestigios. 

   La iglesia cuenta con una planta de cruz latina con cabecera cuadrada, típica del románico zamorano, transepto, cimborrio sobre el crucero y nave con tres tramos. El edificio cuenta con tres portadasː la principal en el muro sur, una más pequeña en el brazo norte del crucero y otra, muy restaurada, en el muro de los pies. Como materiales contructivos se utilizó principalmente grandes bloques de pizarra, dejando la arenisca para la decoración escultórica.

  Los orígenes del antiguo monasterio de Santa Marta de Tera en el sitio de la actual iglesia, que fue consagrada a Santa Marta de Astorga.[nota 1] Hay que buscarlos en la labor repobladora emprendida por San Genadio y San Fortis, obispos de Astorga. La primera mención documentada del monasterio, que se conserva, es una carta fechada en el año 979, por la que varias personas hacen una donación al monasterio. También se tiene noticias de que su primer abad se llamaba Julián.

   La iglesia parroquial de Santa Marta de Tera, está considerado como la más antigua iglesia del románico zamorano y una de las iglesias más arcaicas del románico español. Se edificó sobre uno anterior hispano-mozárabe. Del antiguo monasterio solo se conserva la iglesia románica de planta de cruz latina, de una sola nave de tres tramos construida a base de grandes sillares de pizarra complementado con piedra arenisca de color rojiza para las esculturas, transepto pronunciado y con techo de madera y cabecera de bóveda de medio cañón rectangular. La iglesia tiene tres portadas: la occidental, bastante tosca; la del brazo septentrional del transepto que sirve hoy de acceso, muy sencilla, apenas un postigo y la más cuidada, la meridional que antiguamente se utilizaba como acceso principal hasta que se construyó el camposanto.

  Destacan en el exterior dos esculturas de San Pedro y Santiago el Mayor del siglo XII, la estatua de Santiago en particular constituye la representación del Santiago peregrino más antigua que se conoce y que sirvió como modelo para la iconografía de las monedas de cinco pesetas de 1993. Sorprende la asimetría de sus portadas, hastial, lado sur en el segundo tramo y lado norte en crucero. La iglesia cuenta con un número importante de capiteles significativos en la portada sur, en el transepto y en la cabecera de la iglesia, sobre todo en el presbiterio, con el conjunto iconográfico de mayor calidad de la iglesia. Las cornisas y guarniciones de los aleros y arcos, tienen decoración de billetes, mientras que la de los capiteles muestran una gran variedad de motivos ornamentales, reproduciendo hojas con escotaduras, ángeles y santos, tallos enlazados y cabezas humanas.

  La iglesia tiene tres portales, uno en el lado sur, otro en el oeste de la nave, que se integra en el antiguo palacio episcopal, y otro más en el lado oeste del brazo del crucero norte.

El portal del crucero sur es el portal principal de la iglesia. Está enmarcado por tres arquivoltas arqueadas. Los dos arcos exteriores descansan cada uno sobre dos columnas de mármol reutilizado, presumiblemente de época romana, el arco interior descansa sobre fustes, cuyas impostas están decoradas con motivos geométricos. Los capiteles de las columnas están muy deteriorados. Aun así se reconocen figuras humanas, arpías y leones, de cuyas bocas emergen cintas entrelazadas. Las impostas sobre los capiteles están decorados con cintas entrelazadas, uno representa lo que parece ser un dragón.

  Las dos esculturas conservadas de forma incompleta en las enjutas del portal no estaban originalmente en este sitio fueron colocadas posteriormente. La figura de la izquierda muestra al apóstol Santiago el Mayor vestido de peregrino, con un bastón de peregrino y un morral que lleva en bandolera adornado con una concha de peregrino. La figura de la derecha representa, muy posiblemente, al apóstol San Pedro, ambas datan del siglo XII y tienen similitudes con las esculturas de la Basílica de San Isidoro de León.

  El portal del crucero norte está construido de una manera muy sencilla. Tiene dos arquivoltas, cuyo exterior está enmarcado por un friso de volutas. Una estatua de Judas Tadeo, según reza la inscripción en su filacteria, muy dañada se colocó en el lado sur de este portal en una fecha posterior.

El ábside, como es habitual en las iglesias del románico temprano de la zona de Zamora, está cerrado por dentro y por fuera, lo que se atribuye a la influencia de construcciones visigodas como la Iglesia de San Pedro de la Nave. Está bordeada a los lados por dos columnas que se funden en contrafuertes a nivel de los capiteles de las ventanas del ábside. La Adoración de los Reyes Magos está representado en el capitel de la columna norte. El capitel de la columna sur está tallado con hojas de acanto. Un capitel reutilizado de la época visigoda con decoración de hojas estilizadas se integra en el contrafuerte que se eleva sobre él.

  En el ábside se abren cinco ventanas de arco, una a cada lado y tres en el muro este. De estas tres ventanas, solo la del medio está atravesada por una abertura estrecha con aspilleras, las dos ventanas exteriores están tapiadas. Todas las ventanas están rodeadas por una simple arquivolta que descansa sobre esbeltas columnas con capiteles elaboradamente tallados. En los capiteles se pueden ver leones, grifos, pájaros y follaje.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Prerrománico. Santa María de Lebeña

 

  Se encuentra en la localidad de Lebeña, municipio de Cillorigo de Liébana (Cantabria). Es uno de los mejores testimonios del arte prerrománico en España, encuadrada dentro del mozárabe del siglo X. 

  Documentos datados en el año 924 vinculan los nombres de los condes de Liébana, Don Alfonso y Doña Justa, con la fundación del templo, aunque no hay nada seguro al respecto. Tradicionalmente se les atribuye a estos nobles la erección de Santa María en la citada fecha. 

  Iglesia de planta rectangular de 16 m. de longitud por 12 m. de anchura. Posee tres naves rematadas en tres ábsides paralelos. La nave central es más ancha y alta que las laterales, estando cubiertas las tres por bóvedas de cañón y separadas por pilares y columnas adosadas preparadas para recibir los arcos fajones y formeros. Los pilares, rematados por capiteles corintios, tienen collarino doble y soportan arcos de herradura, a excepción de la zona de la cabecera, donde los arcos son de medio punto. El arco triunfal está enmarcado por un alfiz de tradición musulmana. Conserva el frontal del altar, labrado en un bloque prismático de arenisca, presentando una rica decoración grabada y a veces pintada. El motivo central es un doble círculo con una esvástica, alrededor del cual hay seis círculos con motivos geométricos. En el exterior las cornisas contienen modillones ricamente decorados con esvásticas y flores de seis pétalos. Los muros son de mampostería con sillares en los esquinales. El edificio tiene adosado un pórtico y una sacristía de época barroca. Una torre exenta, que se levantó a finales del siglo pasado con la dudosa intención de embellecer el monumento, completa el conjunto. 

  En el Cartulario del monasterio de Santo Toribio se conserva un documento, fechado en el año 925, en el cual se recoge la leyenda que cuenta que los condes de Liébana mandaron levantar la iglesia con la intención de trasladar a ella los restos de Santo Toribio. Sin embargo, al efectuarse el traslado de los restos del santo, ambos condes quedaron ciegos, no recuperando la vista hasta que el cuerpo no se devolvió al monasterio de Santo Toribio.



viernes, 4 de septiembre de 2026

Prerrománico. Santiago de Peñalba

 Se trata de una de las joyas arquitectónicas más representativas del arte mozárabe prerrománico, también considerada como parte de la arquitectura de Fusión o Leonesa. Construida a comienzos del siglo X por iniciativa de san Genadio de Astorga, fue inaugurada en el año 937 por su discípulo el abad Salomón. La iglesia es el único edificio que queda en pie de un conjunto monástico hoy desaparecido.

Esta zona montañosa, llena de monasterios e iglesias eremíticas desde el siglo VIII, mereció el sobrenombre de Tebaida leonesa. Su situación en el centro de los Montes Aquilianos, la zona más abrupta de los Montes de León, facilitaba el aislamiento que buscaban los santos ascéticos de los siglos VIII, IX y X, como san Fructuoso y san Genadio. La figura de este último es relevante, en tanto que se le considera como el impulsor del renacimiento espiritual y eremítico de la zona del Bierzo.   

La iglesia de Santiago de Peñalba fue ideada por una mente cristiana, la de san Genadio. Fue planificada por otra mente cristiana, la de Salomón, pero construida y decorada por una colectividad cristiana arabizada de la que formaron parte excelentes maestros de obras, pintores y escultores. Todo apunta a que quien trabajó en la iglesia fue un taller especializado y organizado, ya fuera muladí, antiguo muladí o islámico, procedente de Al-Ándalus. Fue la época esplendorosa del monasterio que, como tal, desapareció cerca del año 1283.

  La iglesia fue construida en la primera mitad del siglo X (entre los años 931 y 937) en el reinado de Ramiro II. Este mismo monarca dotó a la iglesia de donaciones, tales como la Cruz de Peñalba (donada en el año 940) y que hoy en día es todo un símbolo de la comarca del Bierzo. A lo largo de su historia, a pesar de sus múltiples reliquias, el conjunto monástico será objeto de dificultades económicas, que tendrán que ser saldadas con donaciones.

Tras la desaparición del monasterio, Santiago de Peñalba mantiene su culto como iglesia parroquial al abrigo del pueblo de Peñalba de Santiago, que se construirá alrededor de la misma. En un entorno aislado y con una población dedicada íntegramente a la ganadería y a las cosechas, el templo se mantuvo prácticamente intocado, sin reformas ni añadidos posteriores que alterasen su estado original. No sería hasta la llegada a Peñalba de historiadores como Manuel Gómez-Moreno (1909), cuando el valor histórico de Peñalba se daría a conocer.

  Santiago de Peñalba, construida con mampostería de pizarra y caliza, presenta una apariencia exterior similar a las iglesias visigodas de tipo cruciforme. Sin embargo, su estructura real difiere notablemente al estar compuesta por seis elementos prismáticos, cuatro en el eje principal y dos capillas laterales que forman una cruz sin generar una nave de crucero. Los tejados de pizarra tienen aleros pronunciados sostenidos por modillones decorados con motivos geométricos y rosetas, característicos de las iglesias mozárabes. Destaca también la ubicación separada de la espadaña con campanas, situada al pie de la planta en cruz en la cara oeste del edificio.

  El acceso principal, en el costado sur, revela una portada con dos arcos de herradura pronunciada con alfiz, sostenidos por columnas de mármol y adornados con capiteles corintios degenerados. Este elemento decorativo no cumple una función de apoyo, ya que está enmarcado por un gran arco de herradura que sirve de descarga, creando un pequeño pórtico.

   En el interior, destaca por ser una iglesia de ábsides contrapuestos, poco común para la época y circunstancias en las que se encuentra. La existencia del contraábside se relaciona con influencias de origen norteafricano. Este segundo ábside, orientado al sol poniente y siguiendo una antigua tradición de la arquitectura sagrada, cumplía una función funeraria, ya que en él fue enterrado san Genadio.

  La cabecera tiene un ábside cuadrado en el exterior y en herradura en el interior, con una bóveda gallonada. La nave y compartimentos laterales están cubiertos por bóvedas de cañón. La estructura está diseñada para resaltar un cimborrio, con muros soportados por bóvedas y una innovadora técnica que permite grandes aberturas y arcos de herradura. La iglesia muestra una rica decoración interior, con pinturas altomedievales que datan de la época califal y representan motivos vegetales y geométricos, así como simulaciones de ladrillo.

  En conjunto, la iglesia de Santiago de Peñalba se presenta como un testamento arquitectónico de diversas influencias culturales y estilísticas. Su singularidad se manifiesta en una fusión única de elementos decorativos, donde símbolos lunares y astrales evocan la herencia celta, mientras que la planta de cruz latina proclama su devoción cristiana. La presencia de rasgos árabes, como la cúpula gallonada en el cimborrio del crucero, junto con los distintivos arcos de herradura de estilo mozárabe, otorgan a esta iglesia una complejidad única.

En el interior, la iglesia está recubierta de pinturas murales datadas de la época califal. La pintura cubría originalmente todo el edificio, aunque ahora se conserva especialmente en los arcos de la cúpula gallonada de la nave central y en los dos ábsides. Las pinturas poseen tres momentos diferentes, siendo el más primitivo coetáneo a la iglesia del siglo X, y fueron ejecutadas con la técnica de pintura al fresco sobre un mortero de arena y cal: sobre el muro todavía húmedo se trasladó (utilizando el punzón, la regla y el compás) el esquema compositivo, y posteriormente se aplicaron los pigmentos.

Entre los motivos pictóricos destaca el ladrillo fingido, además de otras pinturas con motivos vegetales y geométricos. El zócalo de almagra (pintura roja hecha a base de óxido de hierro de tipo arcilloso) es sorprendentemente similar al encontrado en Medina Azahara en Córdoba. Se trata de una decoración ejecutada con una excelente técnica y empleando unos pigmentos de gran calidad. Han sido restauradas parcialmente en el año 2004, un proceso que continúa en la actualidad.

En el interior de la iglesia, especialmente sobre las paredes del coro, se conserva una extensa colección de grafitos medievales: distintos grabados en estuco de figuras humanas, geométricas e incluso de animales. Se trata de una colección compleja y diversa, entendida como un reflejo espontáneo de la vida de los distintos moradores del templo. Algunos grafitos corresponderían a pruebas realizadas por los monjes antes de transcribir dichos dibujos al papel, ya que el papel era un bien muy preciado. En otros casos, las obras se atribuyen a dibujos realizados por los monjes para entretenerse o incluso como reafirmación de la identidad personal.

  En el conjunto destacan las figuras de dos leones, una escena de caza, la figura de un monje ataviado con espuelas de montar a caballo en posición de bendecir o varios grafitos epigráficos que repiten el nombre de GĒNADII, en referencia a san Genadio.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Romanico. San Pedro de la Nave

 

 Templo visigodo en El Campillo, término municipal de San Pedro de la Nave-Almendra, Zamora.

  Su construcción se remonta a finales del siglo VII e inicios del siglo VIII, se cree que pudo construirse entre los años 680 y 711, es decir, en los años previos a la conquista musulmana, por lo que puede tratarse de una de las últimas obras del arte visigodo. Originariamente tuvo su emplazamiento a orillas del río Esla, pero, al construirse el embalse de Ricobayo, habría quedado sumergido en sus aguas, por lo que, a iniciativa de Manuel Gómez-Moreno, se decidió su traslado piedra a piedra a la actual ubicación. Esta operación se llevó a cabo entre los años 1930 y 1932 bajo la dirección del arquitecto Alejandro Ferrant Vázquez.

   El templo presenta la orientación litúrgica habitual con una ligera desviación. De estilo visigótico, s. VII, su primera traza respondía a una planta de cruz griega, si bien luego se trazaron las dos naves laterales que le confieren el aspecto final híbrido entre la planta basilical y la cruciforme. Posee además una estanci , a cada lado del presbiterio(. El conjunto de todo ello viene a componer una planta rectangular de aproximadamente 16,80 m por 11,20 m del que sobresalen tres capillas: la del cabecero que forma un ábside  rectangular, y otras dos en los extremos del transepto.

  Fue realizada con sillería arenisca amarilla de talla regular, bien cortada y asentada en hiladas de gran regularidad, muy bien aparejadas sin uso de argamasa.

    Dispone de contrafuertes únicamente en la nave tramo, parcialmente absorbidos por los dos pórticos  y añadidos en las fachadas norte y sur a la altura del transepto.

    En el exterior, fachada noroeste, unos huecos para vigas de madera y el color de la sillería muestran indicios de una posible estancia monacal del tipo almacén, granero, etc. que no se ha conservado.

  Las dos estancias que se comunican con el presbiterio mediante una puerta y un vano en forma de triple arco de medio punto con columnillas, estando iluminadas por dos vanos. Según el autor consultado, pudieron tener funciones de celdas eremíticas, capillas, sacristía, aulas, estancias de los monjes, etc.; en la actualidad, la del lado del Evangelio contiene la pila bautismal.

   La nave central, como suele ser habitual, es más alta y ancha que las laterales y está separada de ellas por arcos formeros sustentados en recios pilares. En el lado de la Epístola, uno apuntado  y otro de medio punto, el cuarto tramo está cerrado por un muro. En la nave del Evangelio, dos arcos de medio punto cegados, donde se expone el sepulcro  de los Santos Barqueros, y otros 2 de herradura.


Las cubiertas son abovedadas en medio cañón, pero mientras las del cabecero y las de los recintos laterales se conservan en su original estructura pétrea, las de los tramos occidentales de las naves son de ladrillo volteado sobre los primitivos arranques de sillería. Los arcos son de herradura al modo visigótico. De ellos, los dos torales perpendiculares al eje de la nave principal quedan resaltados de los paramentos y apoyan parcialmente en columnas adosadas a los pilares. El arco frontal del ábside es también de herradura algo más cerrado y descansa sobre columnas adosadas a las jambas del hueco.

  En cuanto a la decoración, una de las más sobresalientes de la arquitectura visigoda, pueden apreciarse dos tipos de elementos de distinta concepción y debidos a distinto artífice: un ancho friso, que se corresponde con una hilada de sillares, que muestra una sucesión de círculos con variadas figuras vegetales y animales; y los capiteles de las columnas adosadas. Estos son de una meritoria labra muy superior a la de otras obras antecedentes. Exhiben escenas historiadas extraídas de la literatura bíblica, como Daniel en el foso de los leones o El sacrificio de Isaac. Sus cimacios van decorados por medio de roleos, en cuyo interior aparecen figuras de animales e incluso humanas.

   En el interior de la iglesia existe además un horologio en forma tabular que se puede hallar inscrito en la piedra de los sillares de la parte izquierda inmediatos al arco toral. Este reloj está incompleto, pero forma parte de una de las joyas que pueden verse en la Iglesia.

martes, 28 de julio de 2026

Prerománico. San Juan de Santianes

     

   Erigida en el año 780 en Pravia y dedicada a San Juan Apóstol y Evangelista. La iglesia de Santianes  es un testimonio clave de los inicios de la arquitectura medieval en España. Un eslabón perdido entre dos mundos: el arte visigodo y el nacimiento del Prerrománico Asturiano. Los vestigios arqueológicos también sugieren que la iglesia pudo haberse levantado sobre una edificación tardorromana.   

    La iglesia de Santianes de Pravia es un reflejo del Reino de Astrias en sus primeras décadas; un reino aún en construcción que buscaba consolidar su identidad y su dominio.     

  Cuando el rey Silo trasladó la corte asturiana a Pravia entre el año 774 y el 783, no solo cambió la geografía del poder, sino que sentó las bases de un nuevo ciclo artístico y político. Pravia, heredera de la romana Flavium Avia, ofrecía una posición estratégica alejada del aislamiento montañoso de Cangas de Onís. En este contexto nació Santianes de Pravia, la iglesia más antigua del Prerrománico Asturiano.   

Concebida como oratorio palatino y panteón regio, la iglesia de Santianes fue fundada bajo la advocación San Juan Evangelista (de ahí “Sancti Joannis / Santianes”). Quedó Integrada en un conjunto palaciego de ubicación incierta que albergó brevemente la corte praviana antes de su traslado definitivo a Oviedo. Según las crónicas de tiempos de Alfonso III, el rey Silo sería enterrado en el pórtico del templo, mientras que su esposa, Adosinda, nieta de Don Pelayo, fue obligada a retirarse a la vida monástica, respetando las tradiciones de su linaje.   

   Santianes de Pravia ha sufrido tantas reformas que reconstruir su apariencia original ha requerido un minucioso trabajo arqueológico. Aunque se mantuvo inalterada hasta comienzos del siglo XVII, Don Fernando de Salas, tras obtener el privilegio de ser sepultado en su interior, emprendió en esta época una profunda reconstrucción de la cabecera. En el siglo XIX, nuevas intervenciones alteraron la iglesia significativamente. Se eliminó el pórtico primitivo con la zona de enterramientos reales de la fachada oeste, y se levantó una espadaña. La fisonomía del templo se alejaba cada vez más de su factura originaria.  

 Figuras clave en la historiografía de los siglos XVI y XVII habían documentado el estado de la iglesia antes de estos cambios tan sustanciales. Gracias a ellos se conocía la planta, distribución y elementos prerrománicos del templo, una información muy valiosa que se empleó en las restauraciones contemporáneas. En 1975 y 1980, estudios arqueológicos confirmaron la existencia de una cabecera semicircular peraltada, propia de modelos paleocristianos y visigodos. Dichos estudios, bajo la dirección de José Menéndez Pidal, se extendieron a actuaciones de restauración (en algunos aspectos un tanto pretenciosas) para eliminar añadidos tardíos y recuperar la fisonomía altomedieval. Se reubicó la fachada decimonónica y se diseñó una tribuna regia que, según expertos actuales, se inspiró en templos un tanto posteriores a los de la corte praviana.

  Santianes de Pravia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931. Actualmente se encuentra en buen estado de conservación y sus elementos arquitectónicos más relevantes pueden apreciarse tanto in situ, en el propio templo, como en el Museo del Prerrománico de Santianes (anexo a la iglesia), donde se exponen restos arqueológicos recuperados en las excavaciones.

El interior aún conserva arquerías de medio punto sobre pilares cuadrados, heredadas de la arquitectura visigoda, que posteriormente se convirtieron en un rasgo característico del arte asturiano hasta la llegada del periodo ramirense.

   Otro de sus elementos más singulares es la pila bautismal de inmersión, excavada en el suelo de la nave derecha. Su presencia resulta un tanto excepcional en el contexto asturiano del siglo VIII, lo que ha llevado a plantear la hipótesis de que la iglesia de Santianes no fue una construcción completamente nueva, sino una reconstrucción de una basílica paleocristiana preexistente.   

  La iglesia de Santianes de Pravia conserva fragmentos del acróstico de Silo, una inscripción que confirma el patrocinio real del templo. La frase "SILO PRINCEPS FECIT" (EL PRINCIPE SILO LO HIZO) estaba grabada en una piedra laberíntica y podía leerse en múltiples direcciones desde una "S" central; repitiéndose más de 45.000 veces. Aunque la lápida original se perdió, algunos fragmentos aún pueden verse en la iglesia y en el Museo del Prerrománico, donde también existe una réplica que muestra cómo era en su totalidad. El museo alberga otras piezas de gran valor arqueológico, como canceles decorados, inscripciones epigráficas y un relieve grabado con gran detalle en una lápida que podría representar el palacio de Silo y Adosinda. 

   En el interior del templo se conserva un extraordinario calvario románico de finales del siglo XII o inicios del XIII, compuesto por un Cristo crucificado y dos figuras que lloran su muerte. El Cristo presenta el brazo izquierdo mutilado y restos de quemaduras después de ser arrojado al fuego durante la Guerra Civil.

lunes, 6 de abril de 2026

Prerománico Asturiano. San Pedro de Nora

   

 Iglesia altomedieval, concretamente vinculada al prerrománico asturiano. Se encuentra situada en el concejo de Las Regueras , en la ribera del río Nora, a doce kilómetros de la ciudad de Oviedo, en dirección a Trubia. Fue construida bajo el reinado de Alfonso II el Casto durante el siglo IX.      

   Atribuida a Tioda, el cual trabajó en el Reino de Asturias durante el reinado de Alfonso II el Casto, monarca con el que tuvo lugar la primera etapa del arte prerrománico asturiano. Durante este primer periodo, se construyeron también iglesias como San Tirso, Santa María de Bendones y San Julián de los Prados ( Santullano). Las soluciones empleadas en la construcción de San Pedro de Nora responden de forma evidente, a la tipología de la iglesia de Santullano, lo que se atribuye a esta época.   

  No fue nombrado hasta el 20 de enero de 905 por Alfonso III el Magno y su esposa doña Jimena en la Donación a la catedral de San Salvador de Oviedo. Posteriormente, aparece de nuevo documentada en siglo XII en el Liber Testamentorum, realizado por el Obispo de la Catedral de San Salvador de Oviedo, Don Pelayo.   

   La iglesia sufrió un incendio durante la Guerra Civil en 1936, en la que fue destruida parcialmente. Entre 1952 y 1964 fue llevada a cabo su reconstrucción y, posterior restauración, por parte del arquitecto Luis Menéndez Pidal. La intervención contó con varias fases, incluida la construcción de un campanario.

    Es un edificio de planta basilical, compuesta de tres naves. Mantiene la tipología característica de las iglesias prerrománicas asturianas del primer período: nave central separada de las naves laterales por arquerías con arcos de medio punto, aparejados en ladrillo y apoyados en capiteles imposta con decoración moldurada. Estos arcos de medio punto descansan sobre tres pilares exentos de sección cuadrada, hechos de sillarejo. La nave central está rematada con techumbre de madera a dos aguas. Está construida a base de mampostería con sillares en las esquinas. Su función principal era la de dotar de solidez y robustez al edificio.   

   La planta muy parecida a la de San Julián de los Prados aunque carece del crucero, estructura que identifica a este último. La cabecera es de forma rectangular y dividida en tres partes: Tres capillas abovedadas, intercomunicadas y con una típica cámara supra absidial sobre la capilla mayor, conocidas como cámara del tesoro, con la ventana geminada características del arte asturiano. En sus orígenes estuvo decorado con pinturas sobre estuco.    

   En el interior de la iglesia, se conservan algunos restos de las pinturas originales sobre estuco  con el que se cubren las paredes o los muros. No obstante, se trata de unos vestigios tan pequeños, que es imposible interpretar la temática de dichas pinturas. Es destacable el efecto visual que genera el ligero estrechamiento que se produce en la iglesia desde los pies a la cabecera para dar de esta forma sensación de profundidad. 


sábado, 28 de febrero de 2026

Prerománico. San Martín de Salas

   

  En el concejo asturiano de Salas se encuentra el antiguo monasterio de San Martín. Se sabe la existencia de un monasterio anterior en la zona datado en el siglo IX. Dicho edificio es mencionado por primera vez en el año 896, en una donación efectuada por don Gonzalo, hijo de Alfonso III y de la reina Jimena. Una inscripción conservada menciona que en el año 951 un tal Adefonsus († 969) restauró esa iglesia.  

  En el año 1006, la reina Velasquita († después de 1028, primera esposa de Bermudo II de León) donó San Martín de Salas a la iglesia de San Salvador de Oviedo. El edificio pertenecía al patrimonio propio de la donante y tenía la condición de monasterio. Más adelante, en el año 1020, aún consta una nueva donación del monasterio de San Martín efectuada por el abad Alfonso a unos particulares, sin mencionar la iglesia de San Salvador.

   La iglesia actual es el resultado de múltiples modificaciones llevadas a cabo a lo largo del tiempo en el edificio medieval, sobre todo en el siglo XV, cuando fue reconstruida. En ese momento, se empotraron en sus muros inscripciones, relieves y otros elementos decorativos de época prerrománica procedentes de la misma iglesia, formando una notable colección de epigrafía de esa época. Posteriormente, en el siglo XVII se le añade la espadaña. La iglesia está formada por una única nave con muros de mampostería y cubierta de madera. 

  Los elementos empotrados en los muros fueron arrancados en 1980 de manera poco ortodoxa. Afortunadamente, se pudieron salvar y ahora se conservan en el Museo Prerrománico de San Martín, en la misma villa de Salas. Son doce piezas  las que se conservan, siete inscripciones y cinco ventanas.


 

   En las inscripciones se puede destacar a una de las dos que conmemoran la actividad constructiva el monasterio. Se trata de una losa cuadrada decorada con diferentes motivos destacando el motivo central que es la cruz con el Alfa y Omega. La orla está también decorada y en el interior acompañando a la cruz está inscrita la leyenda que se usaba en tiempos de la monarquía asturiana que rezaba:

    Con esta señal se protege al piadoso, con esta señal se vence al enemigo

y otra cita también habitual en la época

   Pon, Señor, la señal de la salvación en esta casa, y no permitas que se acerque el ángel golpeador

El resto de inscripciones versan sobre:

    Una lista de las reliquias del monasterio

    Cuenta la reconstrucción de un templo

   Las dos restantes se creen que son oraciones ya que debido a su estado no se puede interpretar ni traducir

   

 Cuatro de las cinco ventanas son tríforas con dos columnas e inscripciones. La quinta ventana es totalmente diferente a las anteriores lo que hace suponer que es una ventana del anterior templo existente a la construcción del primigenio monasterio.