El edificio del antiguo semanario Nuevo Mundo está situado en la madrileña calle de Larra, número 14, y fue encargado en 1906 al arquitecto español Jesús Carrasco-Muñoz. El edificio se inauguró en 1908 y ha albergado desde entonces a la prensa madrileña más destacada del siglo XX. Actualmente es una de las sedes del Instituto Europeo de Diseño (IED).
La fachada, símbolo modernista de Madrid, y gran parte del interior del edificio, han sufrido a lo largo de los años tantas modificaciones que en la actualidad la apariencia del edificio es irreconocible con respecto al diseño original.
El edificio estaba destinado, por un lado, a albergar la maquinaria de impresión del semanario (rotativas y talleres) y, por otro lado, a ser su sede social (redacción y oficinas), además de destinar una zona a la creación de una vivienda para el presidente de la revista. Por lo tanto, debía ser un edificio amplio y con grandes espacios para todas las secciones, así como debía tener una fachada que fuera representativa del lugar. Carrasco-Muñoz tomó como modelo la sede de la revista Blanco y Negro, construida unos años antes.
La idea del arquitecto era organizar las salas en torno a un patio central cuadrado. En un primer momento iba a haber solamente dos plantas, pero al final se decidió que serían tres, debido a la necesidad de espacio. Así quedó la disposición: un sótano para los almacenes y la maquinaria pesada, la planta baja con las oficinas y la maquinaria ligera y el segundo piso para la biblioteca, el despacho y la residencia privada del presidente.
El edificio de Nuevo Mundo es considerado símbolo del más puro eclecticismo de Carrasco-Muñoz. Se podría describir el estilo de dicha construcción según tres apartados: la inspiración catalana, la inspiración internacional y la presencia del Modernismo.
Por otra parte, el ceramista Daniel Zuloaga se encargó de los paneles cerámicos de las enjutas del arco, que representan el tema de la Ciencia (a la izq.) y de la Industria (a la derecha.) Aparecen, a su vez, imágenes que hacen referencia a la actividad periodística. Zuloaga también realizó el letrero central de la fachada.




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