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jueves, 17 de marzo de 2016

La experiencia es un grado

   Quiero haceros participes de algo que mi amigo Carlos ha compartido conmigo, espero que por lo menos os sonriáis y reflexionéis un poco.

Un viejo doctor estaba muy aburrido luego de haberse jubilado, así que decidió abrir un nuevo centro de 
Diagnóstico.

Puso un letrero afuera que decía:


 
“Doctor Vejete"

Obtenga su tratamiento por 500 dólares y si no se cura recibirá 1000... 

Justo en el barrio estaba un joven médico que creía que podía divertirse y hasta ganar algo a costa de este “médico vejete” así que decidió ir a visitarlo y ganarse los 1000 dólares de recompensa. 

Entonces esto sucedió:

 

Médico Joven:

“Doctor Vejete, he perdido totalmente el gusto de mi boca. ¿Me podría ayudar?”

 

Doctor Vejete:

“Enfermera, por favor, traiga la medicina de la caja 22 y le da tres gotitas en la boca al señor”
 

El Médico Joven:

“¡Puaj! ¡esto es gasolina!”.
 

Doctor Vejete:

“¡Felicitaciones! Usted ha recuperado el gusto. Vengan 500 dólares”.
 

El Médico Joven se retiró muy enojado por el truco de su anciano colega y decidió volver un par de días después para recuperar su dinero.

 

El Médico Joven dice:

“He perdido mi memoria. No recuerdo nada”. 

Doctor Vejete:

“Enfermera, por favor traiga la medicina de la caja 22 y le da tres gotitas en la boca del paciente”.
 

El Médico Joven:

“¡Bah! ¡No lo haga! Eso es gasolina”.
 


Doctor Vejete:

“¡Felicitaciones! Veo que ha recuperado su memoria. Vengan 500 dólares por favor” .
 

Nuevamente El Médico Joven se va muy enfadado de la consulta del Doctor Vejete habiendo perdido mil dólares pero, era tan terco, que decidió volver una semana después para recuperar todo su dinero.

 

El Médico Joven dice:

“Mi vista se ha tornado muy débil. ¡Con suerte puedo ver un poco!”
 


Doctor Vejete:

“Lo siento, pero para eso no tengo ninguna medicina. Así que aquí tiene sus 1000 dólares de vuelta (y le entrega un billete de 10 dólares).
 

El Médico Joven:

“¡Pero esto son sólo 10 dólares!”
 
”Doctor Vejete dice :

“¡Felicitaciones! Ha recuperado su vista. Vengan 500 dólares”.
 

Moraleja de la historia:

 

Los viejos de tontos solamente tienen la cara y la forma de caminar…

jueves, 10 de abril de 2014

¿Fabula o realidad?

Me gustaría compartir con vosotros esta historia que me ha llegado a través de un gran amigo y ex compañero de fatigas: Carlos.


    Érase una vez un rey que, cansado de no hacer nada, decidió ir de caza para entretenerse. Antes de salir, llamó a su asesor del tiempo y le preguntó por el pronóstico para las próximas horas.
    El asesor, después de  consultar un montón de mapas, le aseguró que podía marchar tranquilo, pues no llovería en toda la semana.

    El monarca pensó que, como su novia Colina vivía cerca de la reserva donde iba a cazar, pasaría antes por su casa para rendirle pleitesía. Vistió sus mejores galas, se acicaló y se puso en camino.

    Pasada una hora  se cruzó con un campesino montado en un burro, que al ver al rey dijo:
    "Señor, es mejor que vuelva a palacio, pues va a caer un buen aguacero".
    El rey ni siquiera se detuvo y continuó pensando: "¡Qué sabrá este animal! yo tengo al mejor asesor del tiempo y el mejor pagado".
    Como había pronosticado el campesino, la tormenta se desencadenó y llovió torrencialmente. El rey  se empapó y se vio obligado a cobijarse en casa de su novia. 
     La novia, al ver llegar al rey de esa guisa, no pudo hacer otra cosa que reír, reír y reír.   
    El pobre monarca, herido su orgullo y su vanidad, volvió raudo a  palacio con la intención de destituir fulminantemente a su asesor y de mandar llamar inmediatamente al campesino a su presencia. 
  El campesino, temeroso y angustiado por la convocatoria del monarca, corrió veloz a palacio. Una vez allí, fue llevado en volandas a la sala de audiencias, donde el rey le ofreció el oro y el moro para que aceptara el puesto de meteorólogo real. El campesino, muy serio, le dijo al rey: " Señor, yo no entiendo nada de eso, lo único es que si veo las orejas de mi borrico caídas, quiere decir que lloverá".
    El rey meditó un momento y decidió contratar al burro con el sueldo del anterior asesor del tiempo. 

   Así se instauró la costumbre en la corte de contratar a los burros como asesores del gobierno y con los mejores salarios.

viernes, 21 de febrero de 2014

El otro lado de la cama.




   La madre superiora de un convento de clausura se despierta por la mañana y piensa:

 "Qué bien me levanto, he pasado una noche estupenda"
 "Hoy voy a tratar muy bien a las hermanas"



  Después de arreglarse y rezar las oraciones, comienza la ronda diaria por las celdas de la monjas, llega a la primera y dice:

   "Buenos días, hermana Petronila, qué bien la veo y, además, qué precioso le está quedando el jersey que está tejiendo"

   La hermana le contesta:

   "Gracias, madre superiora, yo también la veo muy bien esta mañana. Pero se ha levantado por el  lado equivocado de la cama"

   La madre superiora se muerde la lengua y entra en la siguiente celda:

 "Buenos días, madre Úrsula, qué buen aspecto tiene"

 "Gracias, madre superiora, usted también está radiante hoy, pero se ha levantado por el lado equivocado de la cama"

  La superiora sale un poco mosqueada y recibe la misma contestación en las tres celdas siguientes, así que cuando entra la sexta celda dice:


 "Buenos días, hermana Alberta. ¿Usted diría que me he levantado por el lado equivocado de la cama?

 "Sí, madre" 

 contesta la monja.

"¿Y por qué?" 

Replica la superiora.

La monja se lo piensa un momento y dice: 

 "Porque, madre, lleva usted puestas las sandalias de fray Froilan y no las suyas".