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sábado, 29 de marzo de 2025

Historias de Madrid. Nuestra Señora de Madrid,

   

    Corría el 1.581 cuando una  escultura de la Virgen tallada en madera,  de 130 centímetros de altura, es robada de una iglesia de Toledo. Es trasladada a una mancebía de la calle del Carmen donde iba a interpretar un papel publicitario para el local. 

   La cortaron los brazos y aparecía por una ventana y era manejada por un enero que escondido bajo su manto usaba sus brazos para tocar un violín. Esta forma de llamar la atención de los posibles clientes del prostíbulo no paso desapercibido al fraile Simón de Rojas que lo denunció al Santo Oficio.   

    Las consecuencias fueron inmediatas, cierre y demolición del edificio y quema en la hoguera de los implicados. En el solar El Caballero de Gracias mandó construir  un monasterio que entre otros edificios albergaba la conocida Iglesia del Carmen.

  La talla una vez reparada fue trasladada al antiguo Hospital General, el Clínico de San Carlos, que estuvo situado en el mismo edificio donde hoy se levanta el Museo de Arte Reina Sofía. La imagen fue tan venerada que llegó a ser por un tiempo Patrona de Madrid y fue la única Virgen que se sacaba en procesión. 

   La talla de la Virgen de Nuestra Señora de Madrid se encuentra en la actualidad  en la Parroquia de San Vicente Ferrer, situada junto al Hospital Gregorio Marañón y que sirve para dar servicio entre otros a éste. 

jueves, 4 de mayo de 2023

Leyendas y lugares. Gilipollas - Madrid

   

Al parecer Madrid y los madrileños son el origen de la palabra gilipollas. Sabiamos que este pueblo ha sido, es y será muy jocoso y presto a la deformación linguistica. 

  Cuentan que a finales del siglo XVI en el reinado de Felipe III,  Don Baltasar Gil Imón de la Mota desempeñaba la labor de fiscal del Consejo de Hacienda.

   Dicen que don  Gil acudía a todos los actos y eventos de la alta sociedad madrileña acompañado de sus dos hijas, que no atesoraban muchas cualidades físicas e intelectuales, en busca de encontrar un par de pretendientes que se prestaran para contraer matrimonio.   


  Así, cada vez que el personaje llegaba a una fiesta junto a sus primogénitas, los chismoteos no paraban de circular entre los corrillos.
   

   Si a lo anterior se le suma que la palabra «pollas» era utilizada para hacer referencia a las mujeres jóvenes, tenemos el perfecto caldo de cultivo del nacimiento de «gilipollas». La expresión «¡Ahí llegan Don Gil y sus pollas!» empezó a correr como la pólvora, provocando un propicio juego de palabras a medio gas entre la burla y el ingenio. De esta forma, cada vez que se quería hacer referencia a una persona atontada o falta de intelecto, se empezó a emplear este insulto en clara alusión a las «pollas» de Gil Imón.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Historia, secretos y curiosidades del Reloj de la Puerta del Sol

   

Cada 31 de diciembre, sobre las once y media de la noche,  toma el  protagonismo del país. Millones de ojos  fijan la mirada en el, en espera de la llegada del Año Nuevo. Nos referimos al reloj de la Puerta  del Sol, actor protagonita durante unos segundos para pasar inmediatamente a un papel secundario en la pelicula de cada año recien nacido.

    Sepamos algo más sobre este generador de ilusiones y esperanzas.  


     1– Antes de su existencia, los madrileños miraban la hora en el reloj de la desaparecida Iglesia del Buen Suceso (ocupaba el solar de la actual tienda de Apple). Era un reloj con una única manecilla y muy poco preciso.
       

2– Cuando en el año 1854 se derriba la iglesia, la Puerta del Sol se queda sin una referencia horaria para sus transeúntes por lo que se decide colocar un reloj en la parte superior del Edificio de Gobernación. Éste contaba con tres esferas y fue fabricado por Tomás de Miguel pero seguía siendo poco exacto (e incluso a veces mostraba una hora diferente en cada una de las esferas). De estos fallos continuados comenzó a circular por Madrid la siguiente cantineta:

                                       

Este reló tan fatal

Que hay en la Puerta del Sol

-dijo un turco a un español

¿Por qué funciona tan mal

Y el turco con desparpajo

contestó cual perro viejo

«Esté reló es el espejo

del Gobierno que hay debajo»

     

3– En busca de una solución se decide contactar con el prestigiosos relojero español, afincado en Londres, José Rodríguez «Losada», quien en 1863 acepta con gusto el encargo.

       4– Losada tenía su establecimiento en el número 105 de la prestigiosa Regent Street y fabricó durante su vida más de 6.000 relojes de todo tipo, sin embargo, el de la Puerta del Sol es su obra más reconocida.

      5– El relojero no cobró nada por su trabajo y regaló la maquinaria del nuevo reloj al Ayuntamiento de Madrid. Un trabajo en el que invirtió, aproximadamente, tres años. 

      6– Con gran expectación, el nuevo reloj de la céntrica plaza se inauguró un 19 de noviembre de 1866 por la reina Isabel II como conmemoración de su cumpleaños.

        7– La precisión de este reloj es muy alta, sus mecanismos hacen que sólo se retrase cuatro segundos al mes. – Para que el reloj funcione como es debido, un equipo de relojeros lo revisa y mima, semanalmente, durante todo el año.

       8– Su precisión no le ha librado de protagonizar algún incidente, como en el año 1928 cuando se desprendió una de sus pesas y ésta traspasó el suelo hasta llegar al despacho principal del Gobernador.   

9– Tampoco se libró de los bombardeos de la Guerra Civil resultando dañadas varias de sus esferas por los efectos de las bombas.

    10– Este reloj es todo un símbolo de la ciudad que estuvo cerca de perderse. En el año 1952 el Gobierno de Venezuela, a través de su embajador en España, hizo una propuesta al Ayuntamiento de Madrid para comprar el reloj. Por suerte no se llegó a ningún acuerdo y el reloj se quedó en la Puerta del Sol.   

11– Nuestro querido reloj comenzó a ser un icono para todos los españoles sobre todo a partir del año 1962 cuando se retransmiten las primeras campanadas por televisión y su imagen se cuela en miles de hogares.

     12– Además, también ha hecho sus pinitos en la literatura y en el cine, de hecho, aparece en “El misterio de la Puerta del Sol”, del año 1929. Se trata de la primera película sonora del cine español y en ella se oyen las campanadas del reloj, el mismo sonido que nos llevara al año nuevo. 

viernes, 18 de febrero de 2022

Historia, secretos y algo más de Madrid. Una Abada por Madrid

 


     Una abada  era una forma común para referirse a un rinoceronte.                 Según cuenta el cronista Pedro de Répide, la zona donde se encuentra la calle Abada se trataba de un lugar modesto donde habitaban bohemios, estudiantes, empleados de poco sueldo y forasteros de escasos recursos, sin olvidar las mancebías que allí ocupaban su sitio. El terreno pertenecía a las eras del monasterio de San Martín.

   La historia cuenta que el gobernador de Java regaló a Felipe II un elefante y una abada, ambos animales dibujados en el Tratado de varia conmensuración realizado por Juan de Arfe para el monarca en el año 1585. 

  Sin embargo, la versión de que los animales se encontraran en las eras del monasterio de San Martín es poco verosímil, según Pedro de Répide, ya que tenía parques más hermosos donde depositar los regalos venidos desde Java. Para el cronista es más creíble la versión que habla de unos saltimbanquis portugueses dedicados a los espectáculos circenses y que tenían un rinoceronte que enseñaban a través de una barraca instalada en la era de los religiosos.

  Fueron muchos los madrileños que acudían al descampado para contemplar al animal, que se veía desbordado ante tanto grito y silbido. El rinoceronte destrozo a un mozo que le dio de comer un mollete abrasando.  

  El prior de San Martín, tras este trágico suceso, decidió expulsar a los portugueses de su era. Fue en la confusión de la marcha cuando el rinoceronte se escapó de su jaula y aprovechó la oscuridad de la noche para comenzar su periplo por las calles madrileñas sin ser visto por sus dueños. El revuelo que se montó en la ciudad al día siguiente fue importante. 

   Finalmente, la bestia fue encontrada en una de las eras donde hoy se encuentra el barrio de Vicálvaro, a las afueras de Madrid.

   Su escapada por las calles de la capital se saldó con 20 personas muertas, que no podían hacer nada en su encuentro con aquella fiera.

   El lugar donde se enseñaba al rinoceronte y donde pereció aquel mozo, víctima de su imprudencia, fue señalado por una cruz en su memoria. La era del monasterio de San Martín fue edificada en el siglo XVII y la calle que surgió fue llamada "de la Abada" en recuerdo a aquel suceso que hoy es rememorado con una imagen del rinoceronte en la placa que identifica a la vía madrileña.

   La calle tenía en 1889 su entrada por la plaza del Carmen y su salida por la calle de Jacometrezo,​ sin embargo tras la reconfiguración del barrio con la construcción del segundo tramo de la Gran Vía a comienzos del siglo xx, la calle de la Abada concluye en esa avenida principal.​

lunes, 10 de enero de 2022

Historia, secretos y algo más de Madrid. Los viajes de agua.


  Desde finales del siglo XVI hasta que el Canal de Isabel II inaugura la traída de aguas del río Lozoya en 1858,  la villa se abastecía de agua potable mediante los viajes de agua.

     Un sistema de captación y distribución de agua a través de una gran red de galerías subterráneas.

    Cuando la Corte se traslada de Valladolid a Madrid, es precisamente cuando se recuperó el sistema de qanats utilizado en época árabe y se empezaron a construir nuevos y extensos ramales.     Las zonas de captación de agua se localizaron en el sector norte y nordeste de Madrid, entre los caminos de Fuencarral y el de Alcalá, en las cercanías de los pueblos de Fuencarral, Chamartín, Canillas y Canillejas. Estas zonas se encuentran a una mayor altitud que la Villa, permitiendo que el agua discurriera hasta el centro de la ciudad gracias a los desniveles propios de la topografía madrileña.

La técnica constructiva de los viajes de agua se basaba en la excavación de minas verticales para la captación del agua acumulada en el nivel freático, y galerías de conducción y distribución, a través de los niveles arenosos del subsuelo. Estas minas quedaban sin vestir dependiendo de su compactación, aunque en la mayoría de casos se acabaron revistiendo con muros y bóveda de cañón, construidos con ladrillo macizo y mortero de cal. Las galerías acumulaban un descenso en pendiente del 1% para facilitar el curso del agua. Al interior, sus dimensiones eran lo bastante amplias como para permitir el tránsito humano. El acceso a las galerías para su mantenimiento y/o inspección se realizaba normalmente a través de los pozos de registro localizados cada 10-50 metros, originalmente utilizados para la extracción de arenas durante su construcción, y que posteriormente también sirven para la ventilación de las galerías.
 El suministro de agua a Madrid estaba dividido por distritos. Cada uno tenía asignado un número de fuentes, caños, aguadores y una dotación económica específica para su mantenimiento.

  Durante los siglos XVII al XIX, coexistieron decenas de viajes de agua. Los principales fueron: Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Fuente Castellana (de uso público) y el Viaje de agua de Amaniel, este último destinado a abastecer al Palacio Real.