-Agotado, Javier. Estamos terminando la recolección, los almacenes están al noventa por ciento y ya solo queda el último empujón para cumplir con los objetivos de la comunidad.
-Qué envidia que me dais. Cuánto me gustaría que mi comunidad funcionara como la vuestra.
-Bueno, bueno, también tenemos nuestras cosas, no te creas.
-Ya lo sé,1808, pero una sociedad basada en el respeto, en el bien común por encima del bien particular, en el trabajo bien hecho y en la responsabilidad es la sociedad óptima.
Para mí, claro.
-Es normal, Javier. Con el lío que tenéis montado no me extraña nada.
-¿Estás al tanto?
-¡Hombre, claro! cómo no vamos a estar al tanto. Las sociedades están interrelacionadas, y los actos de unos influyen en todos, aunque seamos animales, como decís vosotros, los humanos.
-Ja, ja, ja.
-No te rías, no tiene gracia. Tenéis mucho peligro. Solo miráis por vosotros mismos, insolidarios y faltos de respeto por la naturaleza que, al final, es donde vivimos todos los seres creados.
-Qué sabio eres, 1808.
-No, Javier, no es sabiduría, es la ley natural, la que ignoráis vosotros, los racionales.

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