Arturo Barea.
La ventana inglesa
Del 14/12/2017 al 16/03/2018

Arturo Barea nació en Badajoz el 20 de septiembre de 1897. Su padre trabajaba en el servicio de reclutamiento y murió a los 34 años. Su madre y sus hermanos se trasladaron a Madrid donde ella trabajó de lavandera en el río Manzanares, y vivían en un cuchitril abuhardillado en Lavapiés, aunque Barea fue colocado con unos tíos acomodados que le dieron educación; estudió en las Escuelas Pías de San Fernando, pero dejó los estudios a los trece años, al morir el tío. Trabajó de aprendiz en un comercio, y más tarde en un banco hasta 1914. Llamado a filas en 1920, tuvo que ir a Marruecos, donde vivió la derrota de Annual en 1921. Se casó en 1924 con Aurelia Grimaldos y tuvieron cuatro hijos, aunque el matrimonio terminó separándose.
Con la II República se incorporó a la vida sindical en UGT. Durante la Guerra Civil española apoyó al bando republicano realizando diversas misiones de carácter cultural y propagandístico. Fue responsable del servicio de censura de la prensa extranjera en el Ministerio de Estado, que controlaba las comunicaciones de los corresponsales extranjeros desde la Telefónica de Gran Vía. Allí vivió el asedio de Madrid y los bombardeos que tenían el rascacielos como uno de sus objetivos habituales. También ha quedado noticia de su participación en emisiones radiofónicas desde un sótano acolchado, bajo el seudónimo «La voz desconocida de Madrid».
En 1938 se casó con la periodista austriaca Ilse Kulcsar, que sería la principal traductora de la versión inglesa de sus libros. Al finalizar la contienda se exilió a Inglaterra, donde consiguió la nacionalidad británica en 1948, y continuó con sus actividades literarias hasta su fallecimiento. En Gran Bretaña continuó su tarea radiofónica, y llegó a pronunciar más de 900 alocuciones en la BBC bajo el seudónimo de Juan de Castilla.
Barea falleció en Faringdon, un pueblo del condado de Oxford, el 24 de diciembre de 1957 tras dieciocho años de exilio.a Sus cenizas fueron esparcidas en el jardín de su casa, a las afueras de Faringdon, en la finca del aristócrata Lord Faringdon, defensor de la causa republicana que en 1936 había trabajado en un hospital de campaña en el frente de Aragón durante la guerra civil española.



















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