Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî (en árabe, أبو القاسم مسلمة بن أحمد المجريطي), o simplemente Maslama al-Mayriti nació en Madrid sobre el 950. Sólo se sabe que siendo joven estudió en Córdoba con el geómetra y jurista Abū Ayūb ʿAbd al-Gāfir ben Muḥammad al-Faradi y con el astrónomo y matemático Abū Bakr ben Abi ʿĪsà al-Ansari. Poco después, comienza su labor como astrólogo.
Es el primer astrónomo andalusí del que se tiene constancia que realizó sus propias observaciones astronómicas.
Se dedicó a revisar y a corregir algunas de las obras astronómicas más avanzadas de su época: los movimientos de los astros expresados en las tablas de al-Battani y las tablas (Zij al-Sindhind) de Muḥammad ben Mūsà al-Juwarizmi. Juwarizmi fue uno de los más afamados astrónomos persas y la adaptación de Maslama es su principal obra. Maslama convirtió las fechas persas (calendario solar) a las árabes (calendario lunar); algunas tablas dependientes de la localización geográfica fueron calculadas según las coordenadas de Córdoba; fijó las longitudes medias de los astros al principio de la era de la hégira (622) y añadió excelentes gráficos. Además, incorporó otros datos no existentes en la obra original persa, como tablas de seno y cotangente o referencias a la era hispánica. Estos cálculos sirvieron para corregir el tamaño del mar Mediterráneo y determinar su tamaño real.
Compuso un breve Tratado sobre el Astrolabio (que no se debe de confundir con un tratado mucho más extenso, de igual nombre, pero escrito por su discípulo Ibn al-Samḥ), que habla tanto de su construcción como de su uso. Se conservan, asimismo, algunas notas sobre el teorema de Menelao; también comentó el Planisferio de Ptolomeo, un tratado sobre la proyección estereográfica de la esfera, incorporando avances en los procedimientos para el trazado de las líneas fundamentales del astrolabio y para la localización de las estrellas fijas.
Escribió también un tratado de aritmética comercial (Mu‘āmalāt). De acuerdo con Ibn Jaldūn, trataba sobre ventas, impuestos, catastros y utilizaba operaciones aritméticas, algebraicas y geométricas.
Sus obras tuvieron una gran influencia sobre la Europa cristiana en sus traducciones latinas posteriores.
Maslama logró crear una escuela de matemáticos y astrónomos cuya influencia se extendió por todo al-Ándalus y que perduró durante unas tres generaciones. Como muestra de la reputación que alcanzó, esto dice Saʿīd al-Andalusī en su Libro de las categorías de las naciones:
[…] fue el primero de los matemáticos de su tiempo en al-Ándalus, y fue más sabio en la ciencia de los cuerpos celestes y en los movimientos de las estrellas que nadie antes que él. Se interesó en la observación de los astros y se dedicó ardientemente a estudiar y comprender el libro de Ptolomeo, conocido como Almagesto.[…]
Maslama pronosticó el fin del califato y los detalles de cómo iban a ocurrir mucho antes de que tales hechos pasaran. Maslama observó el eclipse híbrido de sol del año 1004 (parcial en la latitud de al-Ándalus), luego la aparición de una supernova en el año 1006 (SN1006) y también sabía que iba a ocurrir la conjunción de Júpiter con Saturno (llamada también gran conjunción) en el signo de Virgo.
De todos estos hechos, dedujo que estallaría la guerra civil, y del último, en concreto, que, por ocurrir en un signo bifaz los soberanos que gobernaran durante la misma tendrían dos reinados distintos. Y así fue: de todos los califas que se sucedieron en el trono cordobés desde el 16 de Yumada II / 15 de febrero de 1009 hasta el año 423/1031, cinco volvieron al poder después de haber sido depuestos una primera vez.
Murió en el año de la hégira 398 (1007/1008), poco antes del inicio de la guerra civil (fitna) en el califato.





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