Se encuentra entre las calles de San Bernardo y Álamo. Tomaba el nombre de una parada de aguas que había cerca de aquí. Aguas destinadas a un molino que había en la actual plaza de los Mostenses.
Cuentan que al repartirse la finca de Don García de Barrionuevo, los propietarios se enfrentaron por la propiedad de una parada de aguas y molino que aquí había, y uno de ellos intentó destruirla para que no fuese de nadie; a lo que le respondieron los otros herederos: “Enhoramala vayas”
Pasando por aquí tiempo después el nuncio Gravina, preguntó a un estudiante por el nombre de la calle y éste le dijo:
“Monseñor, enhoramala vayas” por lo que los del séquito del nuncio le quisieron pegar, hasta que se deshizo el entuerto.
Mas tarde se quedo con el nombre actual. Travesía de la Parada.
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