Según el relato de Antonio Palomino, Pareja aprendió a pintar a escondidas de su dueño y, no atreviéndose a confesárselo, urdió una artimaña para descubrírselo. Sabiendo que el rey, cada vez que visitaba el taller de Velázquez, pedía que se le mostrasen los cuadros que estaban vueltos contra la pared, dejó arrimado a ella como al descuido un pequeño cuadro pintado por él. Cuando el rey quiso verlo, según había previsto, se arrojó a sus pies, «y le suplicó rendidamente le amparase para con su amo, sin cuyo consentimiento había aprendido el arte, y hecho de su mano aquella pintura». Felipe IV no sólo le concedió lo que le pedía, sino que ordenó a Velázquez su completa liberación, pues «quien tiene esta habilidad, no puede ser esclavo».
Señor yo juan de parexa de oficio pinttor pido a V. E. permisso para hirme en espacio de quatro meses para seguir mis estudios de ptor. juntto con mi hermano Jusepe en madrid donde soy requerido para ello y estando libre y orrº (sic) de toda obligacion.
En 1649 acompañó a Velázquez en su segundo viaje a Italia. En 1650, el 23 de noviembre, todavía en Roma, Velázquez le otorgó ante notario la carta de libertad con validez también para el reino de España, que había de hacerse efectiva a los cuatro años a condición de que en ese tiempo no huyese ni cometiese actos criminales.
De el es el cuadro colgado en el Prado de nombre "La vocación de San Mateo (1661)". La primera figura de la izquierda, con un papel en la mano en el que aparece la firma, es el autorretrato del pintor.
El cuadro "El bautismo de Cristo, 1667" colgado en el museo de Huesca, en depósito del Museo del Prado tambien es suyo.
Retrato del arquitecto José Ratés Dalmau, óleo sobre lienzo (116 x 97 cm), Museo de Bellas Artes de Valencia.



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