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jueves, 21 de mayo de 2026

Esclavos y esclavas españoles. Rosalía Gómez

   

  Rosalía Gómez nació en el barrio de Charco del Pino en la localidad de Granadilla de Abona en 1801, ya como esclava. Esto fue así en aplicación de la "ley de vientre", por la que los descendientes de una persona esclava pasaban a serlo también al nacer (y aun si uno de los progenitores no lo era). ​La madre, abuela, bisabuela y tatarabuela de Gómez habían sido también esclavas, todas ellas por la familia Quijada-Sarabia. ​La madre de Rosalía, de nombre Úrsula, fue entregada con nueve años como parte de la dote de una familia de Vilaflor para su hija, que se mudó con su nuevo marido a Charco del Pino, donde finalmente nacería Rosalía.   

  Fue esclavizada en primer lugar por Antonio Gómez del Castillo, un propietario y antiguo alcalde del pueblo de quien tomó el apellido. Todavía como niña, fue vendida por él a un hombre de San Miguel de Abona, José Bethencourt Medina, y posteriormente al indiano José Medina, una figura importante en la localidad de Arona a principios del siglo XIX. En el momento de su llegada a Arona, Rosalía tenía trece años, y permaneció alrededor de treinta años más sirviendo a la familia de José Medina. En 1837 España prohibió la tenencia de esclavos en territorio peninsular y las islas Canarias y Baleares, y tres años después Medina se vio obligado a liberar a Rosalía, que tenía entonces cuarenta años. Tras esto, ella continuó trabajando unos años más para la familia como asalariada, y finalmente se mudó al barrio de Túnez en Arona, donde trabajó como jornalera y sirvienta y vivió con sus hijos y nietos hasta su fallecimiento en 1874. 

  Tuvo tres hijos que fueron esclavos en los primeros años de su vida al haber nacido antes de 1840, y también dos tíos, Gertrudis y Tomás, que se escaparon de sus propietarios convirtiéndose en prófugos, si bien en el caso de Tomás la Justicia autorizó a posteriori su condición de libre.​ Asimismo, fue familia de Pedro González Camello, vendido como esclavo a los dieciocho años.​   

  La historia de Rosalía y su familia fue descubierta por el investigador Nelson Díaz Frías, y publicada en la obra Rosalía Gómez (1801-1874). La última esclava de la isla de Tenerife (2020).


lunes, 4 de mayo de 2026

Esclavos y esclavas españoles. Gaspar Yanga

    

   Yanga fue apresado en la región de los abron o "brong de Atabubu", también llamados "bono" de Brong-Ahafo, al parecer del territorio de la Guinea alguna vez perteneciente al Imperio de Ghana, siguiendo la ruta hacia el archipiélago de Cabo Verde, otro principal centro comercial de esclavos, de dominio portugués.  

  Hacia 1579, Gaspar Yanga (también mencionado como Nyanga o Yangá) llegaba a Veracruz como esclavo. Se lo ha descrito como un hombre alto, fuerte e inteligente. Pronto aprendió la lengua española y pudo huir al monte, volviéndose cimarrón y uniéndose a las numerosas pandillas cimarronas que andaban por entonces en las cercanías del puerto de Veracruz. 

  Tomó el liderazgo de la Rebelión de Cimarrones en México, que aparte de algunos cultivos, sobrevivían de los asaltos a las haciendas de la rica zona agrícola y azucarera de Córdoba y Orizaba y a los cargamentos que iban y venían entre la ciudad de México y el puerto de Veracruz.   

  A principios del año 1609 corría el rumor de que los cimarrones planeaban un levantamiento para derrocar a las autoridades virreinales y nombrar a Yanga como Rey. Para ese entonces Yanga era el líder moral de la causa libertaria, el jefe militar era Francisco de la Matosa, originario de Angola que se había unido al grupo en el año 1600, su lugarteniente era Ñanga, hijo de Yanga. La situación era insostenible para las autoridades virreinales ante la inquietud que generaba entre los hacendados de la región e incluso en la ciudad de México.   

En la Plazuela del Yanga, el la cabecera municipal se encuentra la estatua de bronce levantada en su honor. Mide unos seis metros, empuña un machete con la mano derecha, con la izquierda sostiene una caña. Se colocó por disposición del gobernador Rafael Hernández de Ochoa. Desde el 10 de Agosto de 1976, anualmente se realiza el el Festival de Yanga o el Carnaval de la Negritud donde carros alegóricos y comparsas tratan de emular la victoria de los cimarrones africanos sobre los españoles. 

  Se dispuso el envío de una expedición militar desde la ciudad de Puebla al mando del capitán Pedro González de Herrera. El 23 de febrero de 1609 asaltaron el palenque de Yanga. Fácilmente superados, los cimarrones se retiraron. La Rebelión no había sido sofocada. A los españoles no les quedó más remedio que echar su furia sobre el campamento desierto, quemaron las 60 casas y arrasaron con las plantaciones.   

  No se sabe la manera como Yanga hizo llegar a los españoles las condiciones de su rendición. Lo cierto que al virrey le llegó el texto: sólo podían abandonar la lucha si las autoridades les ofrecían la amnistía, la libertad total y el derecho de crear para sí una villa con suficientes tierras para criar a sus hijos en paz y como buenos sujetos del rey y de la Iglesia; que en este pueblo no debía entrar ningún español; que el gobierno de su pueblo debía quedar en manos del mismo Yanga y, luego de él, en las de sus descendientes; que les daban un plazo de un año (es decir hasta 1610), al cabo del cual reanudarían las hostilidades... Como contrapartida, los cimarrones se comprometieron a ayudar a las autoridades a capturar los esclavos que en adelante se seguirían huyendo de sus amos, renunciando ellos mismos a la rebeldía. La Corona española aceptó.   

  El 3 de octubre de 1631 se reconoció como pueblo libre a San Lorenzo de los Negros -después su nombre fue cambiado a San Lorenzo Cerralvo, hoy Yanga-, allí “vivieron con derechos muy similares a los de españoles peninsulares; contaban con propiedades, caballos, de hecho tenían su propia reina, leyes y gobernante: Yanga era el jefe del pueblo”.

   El 5 de noviembre de 1932 se estableció que el municipio y la cabecera se denominara Yanga, el 22 de noviembre de 1956 se elevó a la categoría de villa al pueblo de Yanga.

jueves, 9 de abril de 2026

Esclavistas españoles. Francesc Martí i Torrens

     

  Francesc Martí i Torrens, conocido por Pancho Martí, nació en Barcelona en el año de ​​1786. Participó en las campañas napoleónicas y, en 1808, se marchó a América y se estableció en Cuba. 

     En la Habana prosperó y llegó a ser en 1829 subdelegado de marina. En 1831 fue nombrado alférez por la captura del pirata Antonio Mariño y fue confidente de los capitanes generales. Promovió la construcción de muelles, edificios y el mercado de La Pescadería , así como en el año 1837 el Teatro Tacón (más tarde Teatro Nacional de Cuba).   

   Desde 1847 se dedicó al comercio de esclavos e introdujo en Cuba familias chinas y mayas del Yucatán como mano de obra barata, hasta que el gobierno mexicano se opuso. Pancho Martí celebró una concesión especial para pescar en las aguas de Yucatán, que le otorgó el gobierno de Yucatán. Esta operación de cubierta era sólo uno de los muchos que solía disfrazar a su empresa de comercio de esclavos que operaba en Cuba, Yucatán, la Costa del Golfo de América y África.     

   Se sabe del comercio de esclavos de Pancho Martí en Centroamérica en parte debido a la captura de Juan Bautista Anduce que fue arrestado en Belice por las autoridades británicas y condenado a cuatro años de cárcel. Cuando Anduce fue arrestado, todavía tenía una carta en su bolsillo de Martí y Torrens, delineando el acuerdo: 25 dólares por cada macho adulto, 17 dólares para mujeres adultas y adolescentes y ocho dólares para niños menores de 12 años y menores de 16 años.

   De Pancho Martí  corren muchas historias y leyendas en Cuba, lo que si se puede asegurar es toda su vida estuvo envuelta en el trafico ilegal de personas. Murió en La Habana en 1866, dejando una gran fortuna a sus herederos.  

miércoles, 8 de abril de 2026

Esclavos y esclavas españoles. Juan Pareja.

   Juan de Pareja nació en Antequera alrededor del 1.610. Morisco, de generación mestiza y de un color extraño, ayudaba a Velázquez en las tareas de moler los colores y preparar los lienzos, sin que el maestro le permitiese ocuparse nunca en cuestiones de pintura o dibujo.

 Según el relato de Antonio Palomino, Pareja aprendió a pintar a escondidas de su dueño y, no atreviéndose a confesárselo, urdió una artimaña para descubrírselo. Sabiendo que el rey, cada vez que visitaba el taller de Velázquez, pedía que se le mostrasen los cuadros que estaban vueltos contra la pared, dejó arrimado a ella como al descuido un pequeño cuadro pintado por él. Cuando el rey quiso verlo, según había previsto, se arrojó a sus pies, «y le suplicó rendidamente le amparase para con su amo, sin cuyo consentimiento había aprendido el arte, y hecho de su mano aquella pintura». Felipe IV no sólo le concedió lo que le pedía, sino que ordenó a Velázquez su completa liberación, pues «quien tiene esta habilidad, no puede ser esclavo».   

   La primera noticia en la que se menciona a un Juan de Pareja con oficio de pintor es una carta dirigida a Pedro Galindo, procurador de la ciudad de Sevilla, fechada el 12 de mayo de 1630, por la que Juan de Pareja le solicita permiso para trasladarse a Madrid a fin de proseguir sus estudios junto con un hermano de nombre Jusepe. El documento, en el que no se menciona a Velázquez y cuya autenticidad no ha podido ser corroborada al darse por perdido tras su publicación, contradice las restantes noticias conocidas, pues en él Pareja se dice libre y en fecha temprana se da título de pintor:

Señor yo juan de parexa de oficio pinttor pido a V. E. permisso para hirme en espacio de quatro meses para seguir mis estudios de ptor. juntto con mi hermano Jusepe en madrid donde soy requerido para ello y estando libre y orrº (sic) de toda obligacion.​

  Se desconoce en qué momento pudo entrar al servicio de Velázquez, pero ya en 1642, sin otro título que el de residente en la corte, firmó como testigo de varios poderes de Velazquez.

En 1649 acompañó a Velázquez en su segundo viaje a Italia.  En 1650, el 23 de noviembre, todavía en Roma, Velázquez le otorgó ante notario la carta de libertad con validez también para el reino de España, que había de hacerse efectiva a los cuatro años a condición de que en ese tiempo no huyese ni cometiese actos criminales.

   Desde ese momento y hasta su muerte en Madrid en 1670 ejerció su oficio como pintor independiente, manifestando en su pintura los conocimientos adquiridos en el taller de Velázquez, donde pudo desempeñar unas funciones más amplias que las sugeridas por Palomino, pero también su conocimiento de la obra de otros pintores tanto italianos como españoles.

   De el es el cuadro colgado en el Prado de nombre "La vocación  de San Mateo (1661)".  La primera figura de la izquierda, con un papel en la mano en el que aparece la firma, es el autorretrato del pintor.

  El cuadro "El bautismo de Cristo, 1667" colgado en el museo de Huesca, en depósito del Museo del Prado tambien es suyo.

  Retrato del arquitecto José Ratés Dalmau, óleo sobre lienzo (116 x 97 cm), Museo de Bellas Artes de Valencia.


jueves, 26 de marzo de 2026

Esclavos y esclavas españoles.

   

   Se abre en este cuaderno de bitácora  una nueva sección que quiere recoger algo que todo el mundo sabe que existe y existió en este país, pero que se cubre, se tapa, vamos que esto parece cosa de otros y no fue, ni es de otros, nos toca a todos nosotros muy de cerca. Ya seamos más patriotas o menos.  LA  ESCLAVITUD, ESCLAVITUD.    

   Por esta sección van a pasar ESCLAVOS y ESCLAVISTA españoles, con nombre y apellidos.
  No toda nuestra historia se escribió y se escribe con la CRUZ, como dice alguna indocumentada de tres al cuarto.   

   La mejor forma de no caer en la tentación de cometer errores del pasado es conocer la historia sin paños calientes, saber de donde venimos y a lo que estamos condenados. 

   Comenzaremos con la vida y milagro de Juan  de Sessa un esclavo que gracias a su gran valía hizo una importante aportación a la cultura de nuestra patria. Dijo bien, nuestra patria y la suya.