lunes, 4 de mayo de 2026

Esclavos y esclavas españoles. Gaspar Yanga

    

   Yanga fue apresado en la región de los abron o "brong de Atabubu", también llamados "bono" de Brong-Ahafo, al parecer del territorio de la Guinea alguna vez perteneciente al Imperio de Ghana, siguiendo la ruta hacia el archipiélago de Cabo Verde, otro principal centro comercial de esclavos, de dominio portugués.  

  Hacia 1579, Gaspar Yanga (también mencionado como Nyanga o Yangá) llegaba a Veracruz como esclavo. Se lo ha descrito como un hombre alto, fuerte e inteligente. Pronto aprendió la lengua española y pudo huir al monte, volviéndose cimarrón y uniéndose a las numerosas pandillas cimarronas que andaban por entonces en las cercanías del puerto de Veracruz. 

  Tomó el liderazgo de la Rebelión de Cimarrones en México, que aparte de algunos cultivos, sobrevivían de los asaltos a las haciendas de la rica zona agrícola y azucarera de Córdoba y Orizaba y a los cargamentos que iban y venían entre la ciudad de México y el puerto de Veracruz.   

  A principios del año 1609 corría el rumor de que los cimarrones planeaban un levantamiento para derrocar a las autoridades virreinales y nombrar a Yanga como Rey. Para ese entonces Yanga era el líder moral de la causa libertaria, el jefe militar era Francisco de la Matosa, originario de Angola que se había unido al grupo en el año 1600, su lugarteniente era Ñanga, hijo de Yanga. La situación era insostenible para las autoridades virreinales ante la inquietud que generaba entre los hacendados de la región e incluso en la ciudad de México.   

En la Plazuela del Yanga, el la cabecera municipal se encuentra la estatua de bronce levantada en su honor. Mide unos seis metros, empuña un machete con la mano derecha, con la izquierda sostiene una caña. Se colocó por disposición del gobernador Rafael Hernández de Ochoa. Desde el 10 de Agosto de 1976, anualmente se realiza el el Festival de Yanga o el Carnaval de la Negritud donde carros alegóricos y comparsas tratan de emular la victoria de los cimarrones africanos sobre los españoles. 

  Se dispuso el envío de una expedición militar desde la ciudad de Puebla al mando del capitán Pedro González de Herrera. El 23 de febrero de 1609 asaltaron el palenque de Yanga. Fácilmente superados, los cimarrones se retiraron. La Rebelión no había sido sofocada. A los españoles no les quedó más remedio que echar su furia sobre el campamento desierto, quemaron las 60 casas y arrasaron con las plantaciones.   

  No se sabe la manera como Yanga hizo llegar a los españoles las condiciones de su rendición. Lo cierto que al virrey le llegó el texto: sólo podían abandonar la lucha si las autoridades les ofrecían la amnistía, la libertad total y el derecho de crear para sí una villa con suficientes tierras para criar a sus hijos en paz y como buenos sujetos del rey y de la Iglesia; que en este pueblo no debía entrar ningún español; que el gobierno de su pueblo debía quedar en manos del mismo Yanga y, luego de él, en las de sus descendientes; que les daban un plazo de un año (es decir hasta 1610), al cabo del cual reanudarían las hostilidades... Como contrapartida, los cimarrones se comprometieron a ayudar a las autoridades a capturar los esclavos que en adelante se seguirían huyendo de sus amos, renunciando ellos mismos a la rebeldía. La Corona española aceptó.   

  El 3 de octubre de 1631 se reconoció como pueblo libre a San Lorenzo de los Negros -después su nombre fue cambiado a San Lorenzo Cerralvo, hoy Yanga-, allí “vivieron con derechos muy similares a los de españoles peninsulares; contaban con propiedades, caballos, de hecho tenían su propia reina, leyes y gobernante: Yanga era el jefe del pueblo”.

   El 5 de noviembre de 1932 se estableció que el municipio y la cabecera se denominara Yanga, el 22 de noviembre de 1956 se elevó a la categoría de villa al pueblo de Yanga.

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