La figura de Sebastián Gómez está fuertemente unida a una leyenda romántica del siglo XIX. Según los relatos de historiadores del arte como Juan Agustín Ceán Bermúdez, Gómez era el esclavo de Murillo y aprovechaba los ratos libres que le dejaba su servidumbre para imitar las técnicas de su amo. Su talento y aplicación llegaron a ser tales que logró dominar el uso del color, los empastes y la exactitud en el dibujo.
Cristo atado a la columna con San Pedro: Una de sus creaciones más reconocidas que ha sido minuciosamente restaurada en la Catedral de Sevilla.
Virgen del Rosario con Santo Domingo y Santa Catalina: Fechada en 1690, esta obra firmada por el propio artista se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
La Virgen con el Niño: Un hermoso lienzo que se conserva en el pórtico de la iglesia de los Padres Mercedarios Descalzos de Sevilla.

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