-¡Zapatones! ¡Oye! ¡Escucha!
- Será posible, con lo grandes que son y los limitados que están. ¡Increíble! ¡Increíble!
- ¡Zapatoneeeeeeeeeeees!
- Pero hormiga - contesté al escuchar la voz de 1808.
- Ya está bien, llevo media hora gritando y tú ni caso - refunfuñó 1808.
- No te esperaba, pensaba que la chivata se había ido de la antena y estabas de nuevo castigada.
- No. ¡A hormigón gracias!
- Cuéntame, 1808, ¿cómo va la vida?
- Pues ahora muy ajetreadas, se acerca el otoño y es el momento de recoger los alimentos más perecederos para que aguanten más e ir cerrando los almacenes.
- ¿Se sabe la fecha de cierre del hormiguero?
- No - contestó 1808 -, todavía no se sabe nada pero ya es inminente; la tierra huele a agua y a nosotras ya nos tiemblan las piernas de tanto traer y llevar.
- Cuando cerráis los hormigueros, ¿qué hacéis?, ¿hibernáis?
- ¿Tú eres tonto, Zapatones? Somos hormigas, no osos. Nosotras nos vamos de vacaciones como vosotros. Os creéis el centro del universo y no llegáis a un punto de la circunferencia exterior.
¡Hombres! ¡hombres!
- Entonces, ¿vais a la playa a bañaros?
- Pues claro, que te crees. Lo único es que en vez de ir al mar, nosotras vamos a lagos interiores templaditos por el magma. Pero por lo demás hacemos lo mismo que vosotros, nos bañamos, paseamos por la orilla, tomamos el magma en top-less y de vez en cuando nos tomamos un jugo de cebada con o sin alcohol. ¿Qué te has creído, Zapatones?
Bueno zapa, te dejo que tengo que llevar esta miga de pastel que me he encontrado. No vemos.
- ¡Escucha, 1808! No te encierres sin despedirte.
- ¡Vale! Chao.
- Será posible, con lo grandes que son y los limitados que están. ¡Increíble! ¡Increíble!- ¡Zapatoneeeeeeeeeeees!
- Pero hormiga - contesté al escuchar la voz de 1808.
- Ya está bien, llevo media hora gritando y tú ni caso - refunfuñó 1808.
- No te esperaba, pensaba que la chivata se había ido de la antena y estabas de nuevo castigada.
- No. ¡A hormigón gracias!
- Cuéntame, 1808, ¿cómo va la vida?
- Pues ahora muy ajetreadas, se acerca el otoño y es el momento de recoger los alimentos más perecederos para que aguanten más e ir cerrando los almacenes.
- ¿Se sabe la fecha de cierre del hormiguero?
- No - contestó 1808 -, todavía no se sabe nada pero ya es inminente; la tierra huele a agua y a nosotras ya nos tiemblan las piernas de tanto traer y llevar.
- Cuando cerráis los hormigueros, ¿qué hacéis?, ¿hibernáis?
- ¿Tú eres tonto, Zapatones? Somos hormigas, no osos. Nosotras nos vamos de vacaciones como vosotros. Os creéis el centro del universo y no llegáis a un punto de la circunferencia exterior.
¡Hombres! ¡hombres!
- Entonces, ¿vais a la playa a bañaros?
- Pues claro, que te crees. Lo único es que en vez de ir al mar, nosotras vamos a lagos interiores templaditos por el magma. Pero por lo demás hacemos lo mismo que vosotros, nos bañamos, paseamos por la orilla, tomamos el magma en top-less y de vez en cuando nos tomamos un jugo de cebada con o sin alcohol. ¿Qué te has creído, Zapatones?
Bueno zapa, te dejo que tengo que llevar esta miga de pastel que me he encontrado. No vemos.
- ¡Escucha, 1808! No te encierres sin despedirte.
- ¡Vale! Chao.
No hay comentarios:
Publicar un comentario