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lunes, 31 de agosto de 2026

Capillas sixtinas. Panteón de reyes de San Isidoro de León

 

     Situado a los pies de la basílica de San Isidoro de León, es el lugar en el que durante la Edad Media recibieron sepultura la mayoría de los reyes y reinas del reino de León.

   Es un espacio rectangular con pórtico, de aproximadamente ocho metros de lado, con dos robustas columnas sobre las que se apoyan siete arcos que dividen el espacio en tres naves. El ciclo pictórico que adorna sus muros está considerado una de las cumbres del Románico español. 

  A lo largo de los muros y de las seis bóvedas resultantes, se desarrollan los tres ciclos litúrgicos, Navidad, Pasión y Resurrección, formando un itinerario que tiene su inicio en el muro meridional y que, siguiendo el sentido de las agujas del reloj, culmina en la puerta que le da acceso a la iglesia. 

  Las escenas, que según algunos autores siguen el desarrollo de la misa mozárabe, se estructuran en relación con los tres ciclos litúrgicos:

   La Navidad: Anunciación, Visitación, Epifanía, Natividad, anuncio a los pastores, huida a Egipto, circuncisión y degollación de los Inocentes.

         La Pasión: Última Cena, escenas de la Pasión y Crucifixión.

         La Resurrección: Gloria de Cristo según el Apocalipsis de San Juan, Maiesatas Domini y entronización del año. 

  El conjunto se completa con representaciones de los signos del zodíaco y de un calendario agrícola, aunque las últimas investigaciones al respecto  plantean la teoría de que no es un calendario propiamente, ni está dedicado a los campesinos, sino que es una metáfora sobre el paso del tiempo.

 

   Durante mucho tiempo, los frescos de San Isidoro de León fueron adscritos al estilo francorrománico, que penetró en España gracias a los caminos de peregrinación y a los contactos políticos con Francia y que se estableció en las tierras leonesas, en clara oposición a la corriente que llegaba de Italia, que permaneció en el Nordeste. Su desarrollo significó, en su zona de influencia, la erradicación definitiva de los restos de bizantinismo, del simbolismo excesivo y la riqueza de los atavíos, así como el comienzo de los grandes ciclos historiados hispanos. Algunos expertos ven esta huella francesa en el predominio de fondos blancos, en la predilección por pocos colores fundamentales aplicados en superficies lisas y en su rudeza y gran expresividad.

martes, 9 de septiembre de 2025

Capillas Sixtinas. San Baudelio de Berlanga

 

  La ermita es  de estilo mozárabe situado en Casillas de Berlanga, provincia de Soria. Construida a finales del siglo XI, destaca por su singular arquitectura y por las pinturas murales que decoran su interior. Es considerada un ejemplo excepcional del arte mozárabe, tanto por su diseño como por su contenido artístico, lo que le ha valido el apodo de la "Capilla Sixtina del arte mozárabe".   

  Fue declarada Monumento nacional en el 1917, lo que no evitó que en 1922 parte de sus obras pictóricas fueran vendidas a un marchante de arte y, tras ser arrancadas de los muros, se distribuyesen entre varios museos, como el Museo del Prado en Madrid y algunas instituciones estadounidenses. Este hecho generó controversia y debates sobre la protección del patrimonio histórico, aunque la venta fue declarada legal por el Tribunal Supremo en 1925.

  La decoración tiene un carácter excepcional, no habiéndose utilizado en la misma en absoluto la madera, y basándose por lo tanto íntegramente en la decoración pictórica hecha al temple sobre un enlucido de yeso que reviste completamente el interior, quedando cubiertos todas las paredes de la ermita, tanto las verticales como las abovedadas, las columnas y las nervaduras.

   Las pinturas se encuentran entre las muestras más antiguas de pintura románica en el país, y sorprenden por su excelente factura y porque combinan la temática religiosa y la profana, con inspiración seguramente en cerámicas y marfiles de la época califal cordobesa.

  Las pinturas, para las que se utilizaron muy pocos colores, se consideran obra de tres artistas locales desconocidos que han sido denominados: Maestro de Maderuelo o Primer Maestro de Casillas, a quien se atribuyen todos los temas decorativos de arquerías y bóvedas, las grandes escenas bíblicas y las pinturas del ábside; Maestro de San Baudelio, quien debió pintar las escenas cinegéticas de la zona baja, que son las pinturas más originales, y un tercer maestro, de más modesta competencia, a quién se atribuyen las pinturas del interior del coro.

  En el ábside se encuentran pintados San Nicolás de Bari y San Baudelio a ambos lados de una representación de la paloma del Espíritu Santo, invertida, en la clave de la ventana abocinada. Y en el centro una palmera.

Otros personajes y escenas representados son: escenas de cacerías, un guerrero, un halconero, un elefante portando un castillo con tres torres, un dromedario, un oso, perros rampantes, bóvidos afrontados, las tres Marías ante el sepulcro, la curación del ciego y la resurrección de Lázaro, las bodas de Caná, las tentaciones de Jesús, la entrada de Jesús en Jerusalén, la Santa Cena, episodios de la Pasión, águilas con alas extendidas, un ibis, Caín y Abel en actitud oferente, una luna semicircular de la que irradia una cruz griega y sobre la que se proyectan dos ángeles, un personaje sentado en actitud escatológica, etc.







sábado, 23 de agosto de 2025

Capillas Sixtinas. Iglesia de la Asunción

   

   En el pueblo de Santa María del Monte de Cea Santamar, se ubica la pequeña pero preciosa construcción de ladrillo con la coexistencia de varios estilos y épocas arquitectónicas. 

   Su bonita torre, también de ladrilo, tuvo que ser en otros tiempos más alta de lo que es ahora. Y en lo alto de la torre el espectacular nido de cigüeña, sino el más, uno de los más grandes de toda la provincia. A estos indudables atractivos hay que sumarle otro: las pinturas murales del pintor De la Red, una magnífica alegoría de la vida y la muerte y la resurrección.

viernes, 4 de abril de 2025

Capillas sixtinas. Ermita de la Virgen de Avellá

   

La ermita de la Virgen de Avellà, también conocida como el Ermitorio de l'Avellà, en el municipio de Catí  es una construcción de tipo religiosa a 5 kilómetros de distancia de la aldea del Avellà.    

  La fachada es sobria pero majestuosa y está totalmente blanqueada. La puerta de acceso es un arco de medio punto construido de sillería y el resto es de mampostería. Está coronada por una doble espadaña construida en 1743, con campanas que sustituyeron la antigua gran campana que ya había en 1547.  

   El interior presenta una decoración de artísticos frescos en la casi totalidad del recinto realizados por Pascual Mespletera (1737), los cuales han sido totalmente restaurados en 2018, se la puede denominar la capilla sixtina del maestrazgo. Este pintor, fue el mismo que decoró la Capilla de la Comunión de la Iglesia de Catí. El último tramo es el transaltar que también está decorado con las pinturas de Francesc Blasco son de 1760. 



viernes, 27 de septiembre de 2024

Capillas sixtinas. San Miguel - San Esteban de Gormaz

   

  Lo más llamativo de San Miguel son sus pinturas murales, que cubren la cabecera y algo más de media nave de la iglesia y que se fechan a comienzos del siglo XII, 

  Parece deliberado que la parte hacia los pies no presente decoración, con un límite que incluso se señala con cenefas, lo que indica que no es que el trabajo no se terminara.

   Las pinturas fueron realizadas probablemente, por el mismo taller que trabajó en la cercana ermita de San Baudelio de Berlanga, la de la Vera Cruz de Maderuelo, en Segovia, y la de San Martín de Ávila. 

 Además, se aprecian similitudes con las pinturas románicas del valle de Boí, sobre todo Santa María de Tahull en Lérida, y que podrían estar en relación con que el señor de Berlanga entre 1130 y 1136 fue el aragonés Fortunio Aznárez, un dato importante para establecer su datación. Son semejanzas que no necesariamente indicarían un mismo maestro o taller sino conceptos estéticos similares y modelos extraídos de las pinturas murales italo-bizantinas y de códices, que se extendieron gracias a pintores itinerantes y a la necesidad de la Iglesia de reforzar sus dogmas y hacerse presente en los territorios conquistados a Al-Ándalus. 

  La técnica empleada fue el temple sobre mortero de cal y arena, usando rojos, ocres, ocres amarillos y ocres tierra, negro carbón y blanco, lo típico de las pinturas románicas del momento.

 

  Las pinturas románicas muestran escenas figuradas, narrativas y simbólicas repartidas por toda la cabecera y los muros norte y sur de la nave de la iglesia, un contenido que se completaría con las escenas del testero de la cabecera, perdidas, seguramente, cuando se sustituyó el arco de herradura por el carpanel en el siglo XV.

   La decoración en la nave de la iglesia se distribuía en tres registros horizontales separados por bandas decorativas ocupando toda la superficie, desde el arranque de los muros hasta el apoyo de la cubierta de madera.



miércoles, 21 de agosto de 2024

Capillas sixtinas. Ermita de la Vera Cruz. Maderuelo

 

Declarada Monumento Histórico Artístico en 1924 por las magníficas pinturas románicas de su cabecera, que se trasladaron al Museo del Prado cuando en 1947 se construye el pantano de Linares.

La ermita es de reducidas dimensiones y estructura muy sencilla: una pequeña nave terminada en testero recto con arco triunfal de medio punto; todo elaborado en calicanto con algunas partes de sillería. Tiene canecillos y artesonado de madera.

Como ya hemos citado, en la Vera Cruz se encontraba uno de los conjuntos pictóricos románicos más importantes de toda España. La mayor parte de las bóvedas y los muros de la cabecera estaban cubiertos.

Aunque los frescos originales ya no se encuentran aquí, recientemente se han llevado a cabo unas magníficas réplicas en los pies del templo, para conservar la impronta de las primitivas del ábside. 





miércoles, 7 de agosto de 2024

Capillas sextinas españolas. Iglesia de Santa Eulalia. Villacintor - León

 

La iglesia de Santa Eulalia de Villacintor es una pequeña Capilla Sixtina de pinturas murales renacentistas. 147 metros de arte en los diez arcos de la nave central. Los frescos se redescubrieron en 1995, ya que estaban allí desde el siglo XVI.

En un momento se cubrieron con una capa de cal blanca y nadie guardó la memoria de una magnífica obra de arte hasta que una restauración en los 90 las devuelve de nuevo a la vida.

Para sorpresa de todos, bajo el pigmento blanco había un conjunto pictórico único en las iglesias rurales. Los profetas Miqueas, Daniel, Isaías o Habacuc en medallones con sus nombres claramente escritos, ángeles, escudos con el león rampante en el primer cuartel y el castillo de segundón, la muerte con su guadaña y su mal, un repaso completo de la Biblia.

Una obra dedicada a la mayor gloria de Dios y, también, de los hombres. Porque no faltan los retratos enmarcados en medallones de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico —hijo de Juana, legítima reina de Castilla, y de Felipe el Hermoso— representado con y sin corona haciendo referencia a su abdicación, y también los de su hijo Felipe II ‘el Prudente’ y Juan de Arfe, además del retrato de una misteriosa dama y un caballero, quizá los mecenas de esta obra.

Las obras de esta Capilla Sixtina, que se inauguraron el 16 de mayo de 1558, se hicieron entre 1553 y 1558, siendo rector de la iglesia Diego García Bayón. Las firma Francisco Hernández. Así consta en uno de los murales del templo





jueves, 9 de mayo de 2024

La Capilla de lal VOT de San Francisco de Asis

 La capilla consta de una sola nave central con un crucero de tamaño pequeño. Sobre las pechinas se erige una bóveda de cañón de yesería que permite la entrada de luz por sus vanos.

Su construcción se inició en 1693, consagrándose en 1699.​ El retablo mayor es de estilo neoclásico y fue realizado a finales del siglo XVIII​ por Patricio Rodríguez, discípulo de Ventura Rodríguez.

  En el retablo de la capilla, entre dos columnas de mármol de orden Jónico, se encuentra representada la Inmaculada Concepción entre amorcillos y angelotes del artista Salvador Páramo y López  en 1867. A los lados del retablo encontramos cuadros como Santa Clara de la Custodia y San Antonio en el Milagro de la Mula. También encontramos un Cristo Crucificado, talla de José López Pérez de 1782, y a su lado un Busto del Ecce Homo de un taller granadino del siglo XVII. Le sigue la Asunción de María del sevillano Domingo Martínez con un gran número de ángeles a su alrededor. 

De Pedro Ruiz González  encontramos obras como el Tránsito de San José. Los ángeles del ático del retablo son obra del escultor Julián de San Martín.​ 

La verdad que la visita a la capilla, que casi siempre se realiza en solitario, es como un viaje en el tiempo para cruzarte con  Miguel de Cervantes,  Félix Lope de Vega Carpio o otros escritores y pintores que pasearon y rezaron entre sus muros. 



Fotografía: J Ruiz


viernes, 15 de marzo de 2024

Capillas sixtinas españolas. Casón del Buen Retiro

   

Aunque casi nadie incluye al Casón del Buen Retiro dentro de la familia de Capillas Sixtinas Españolas, yo quiero invitarle a merendar en este blog con el resto.    

   El Casón fue construido por Alonso Carbonel en 1637 como salón de baile del Palacio del Buen Retiro. En origen no fue un edificio independiente, sino una crujía o segmento dentro de una sucesión mayor de edificios. Fue a raíz de perderse los restantes cuando quedó exento. 

 En la decoración del Casón participó el pintor napolitano Luca Giordano, quien pintó la Alegoría del Toisón de Oro en la bóveda del edificio, que, prácticamente, es lo único original que subsiste del mismo, aunque en realidad este mural está muy restaurado por dos pintores del siglo xix, Germán Hernández Amores y José Garnelo. 

  En el centro de la composición se erige sobre un pedestal un hombre que viste hábito rojo recamado en oro, gorro ajustado rojo del que cuelga una faja que sujeta con su mano derecha, lleva collar de oro y un manto blanco recogido sobre el hombro izquierdo. A los lados del pedestal, dos guerreros clásicos, uno de pie, iluminado, con penacho de plumas, cabellera rubia rizada, coraza y faldellín dorados, manto rosa, que señala con la mano izquierda la piel de carnero que sujeta con el brazo izquierdo, mientras que con el pie derecho pisa un dragón alado. Flanqueando el lado opuesto del pedestal, otro guerrero sentado en penumbra, con el manto sobre su regazo, levanta con las manos una piel ensangrentada de pelo blanco. 

   La escena está compuesta en diagonal y ambos guerreros dirigen su mirada hacia el personaje central. En el entorno, ruinas clásicas con restos de columnata porticada y una columna partida sobre basamento a las espaldas del personaje principal; a los pies del pedestal hay una urna dorada con ascuas encendidas y humareda blanca. Completan la escena dos parejas de amorcillos, una revoloteando en el cielo, que sostiene un elemento cruciforme y una cartela epigráfica, y otra posada en lo alto del plinto de la columna partida, entre el follaje del jardín en ruinas: uno de ellos eleva una cartela epigráfica y otro abre una venera de la que caen perlas.

viernes, 1 de marzo de 2024

Capillas Sixtinas españolas. San Nicolas de Bari. Valencia

  

  La iglesia de San Nicolás aunque a priori y vista desde fuera podría pasar por una más de entre tantas iglesias góticas que pueblan la geografía española, en su interior aguarda un auténtico tesoro barroco: un impresionante ciclo pictórico de casi 2.000 metros cuadros ejecutado por los pinceles del valenciano Dionís Vidal. Es por esta razón por la que se le ha otorgado el sobrenombre de Capilla Sixtina valenciana.

  La función sacra del solar que hoy ocupa la iglesia de San Nicolás se remonta muchos años en el tiempo, pues acogía ya en época romana un templo y un cementerio. Posteriormente el espacio fue ocupado por una mezquita, siendo el monarca Jaume I, poco después de lograr la reconquista de Valencia, quien se lo cedió a los Dominicos. 

   En la imagen actual del edificio influyó sin duda la modificación que se llevó a cabo entre 1419 y 1455, momento en que se amplió su fábrica hacia los pies y se dispuso la gran bóveda de crucería. Como vestigios de aquella fase gótica encontramos el arco conopial y el rosetón de la austera fachada principal. Respecto a su planta, se trata de un templo de una sola nave, la cual está flanqueada por capillas laterales (ubicadas entre los contrafuertes) y rematada con un presbiterio poligonal. 

  Si la modificación gótica fue importante a la hora de definir la imagen actual del templo, sin lugar a dudas la reforma más significativa fue la acontecida entre 1690 y 1693, una intervención que los expertos atribuyen al arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel. Esta renovación respondía al deseo de dotar a la iglesia de San Nicolás de uno de esos interiores barrocos tan en boga en los tiempos en que España era el principal estandarte de la Contrarreforma, época en la que se era muy consciente de los efectos persuasivos que este tipo de escenografías generaban en los fieles. 

   Así pues, la bóveda de crucería gótica fue estucada para convertirla en el lienzo perfecto sobre el que desarrollar el gran programa iconográfico ideado por Antonio Palomino, uno de los pintores y tratadistas más influyentes del Barroco español. El discurso narrativo concebido por el cordobés tenía por objetivo, como resulta lógico, ensalzar la figura de los dos patronos de la iglesia: San Nicolás y San Pedro Mártir. 

  Sería el pintor Dionís Vidal quien, respondiendo a las directrices de su maestro, se encargó de dar vida a un programa pictórico que relata los principales episodios biográficos de ambos santos, incluyendo, como no podía ser de otra forma, sus milagros más célebres, pero también determinados pasajes relativos a sus respectivas infancias y muertes. Situados a los pies de la iglesia, si trazamos una línea imaginaria que coincida con el punto más alto de la bóveda, comprobaremos que las escenas de la vida de San Nicolás se desarrollan en los lunetos de la derecha y los episodios pertenecientes a la hagiografía de san Pedro Mártir, en los de la izquierda. No obstante, las figuras de los dos santos aparecen juntas en el rompimiento celeste que preside el presbiterio, escoltadas por las representaciones de los Padres de la Iglesia.

lunes, 19 de febrero de 2024

Capillas sixtinas españolas. San Antonio de los Alemanes. Madrid

   

 La iglesia esta ubicada en la conjunción de la calle de la Puebla con la corredera Baja de San Pablo.

   A principios del siglo XVII, Felipe III ofreció la iglesia y el hospital contiguo a enfermos y peregrinos portugueses que pasaban por Madrid, de ahí que inicialmente se llamase San Antonio de los Portugueses. Cuando en 1640 la corona española perdió Portugal, el templo dejó de acoger a súbditos portugueses y permaneció vacío hasta que, en 1689, Mariana de Austria lo cede a los alemanes católicos que acompañaron en Madrid a la esposa de Carlos II. En este momento pasó a conocerse como San Antonio de los Alemanes.   

  Dedicada desde sus orígenes a San Antonio de Padua, el edificio actual fue levantado a partir de 1624 y en su construcción intervinieron varios maestros de la época, como Pedro Sánchez, Francisco Seseña y Juan Gómez de Mora. Su decoración interior se completó en varias etapas y en ella participaron una serie de destacados pintores del momento, como Francisco Ricci, encargado de la composición arquitectónica que decora la cúpula (un claro ejemplo de trampantojo), Francisco Carreño de Miranda, que pintó a San Antonio ascendiendo hacia la Virgen, o Lucas Jordán, encargado de repintar las columnas de los frescos.   

  A lo largo de su historia ha sufrido diversas restauraciones e intervenciones que han mantenido y recuperado este magnífico ejemplo del barroco madrileño. En 1880, se proyectó la reforma de las fachadas de la iglesia, intentando armonizarlas con el edificio anexo de la Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, recién acabado. 

 Esta iglesia barroca destaca tanto por ser el único templo en Madrid con una planta elipsoidal como por estar completamente pintada al fresco. Actualmente, la Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid es la encargada de ofrecer culto en ella, así como de organizar visitas de lunes a sábados y programar habitualmente conciertos de música clásica. 

   En la cripta descansan los restos de dos infantas de Castilla. Dichos restos fueron trasladados en 1869, procedentes del convento de Santo Domingo el Real de Madrid, que había sido demolido ese mismo año. Las dos infantas cuyos restos mortales yacen en la cripta son:

Berenguela de Castilla (1253-1300), hija de Alfonso X el Sabio y de Violante de Aragón.a​

Constanza de Castilla (1308-1310), hija de Fernando IV de Castilla y de Constanza de Portugal.